El mundo se enfrenta a una “ruleta rusa financiera”, en algún momento la pistola se puede disparar dañando los bolsillos de muchas personas. Los penosos desastres naturales en Japón dejan malparada la tercera economía mundial, responsable del 15 por ciento de la producción mundial de vehículos, y referente de las bolsas de valores asiáticas.
Los efectos del desastre nuclear aún no terminan de cuantificarse. Japón está en proceso de emitir miles de millones de dólares para hacer frente a las emergencias.
En Europa vuelve la sombra de las calificaciones de riesgo de los países más endeudados, y de la revisión de la salud financiera de su sistema bancario, lo que requerirá de emisiones mayúsculas de dinero para rescatar sus economías.
En Estados Unidos la deuda pública de varios de los Estados es difícilmente pagable y se acumulan cada día miles de millones de dólares en deudas por los servicios de jubilación, seguros de desempleo, seguro médico, entre otros, que para ser pagados incrementan la emisión de dinero no respaldado por producción.
Al dinero no respaldado por producción se le llama “dinero de juego de monopolio”, porque en el juego el banco “nunca quiebra”, si se queda sin dinero sigue emitiendo billetes sin valor, anotando sobre cualquier pieza ordinaria de papel.
El mayor fondo de inversiones a nivel mundial acaba de vender toda la inversión que tenían en deudas de los Estados Unidos, ratificando su desconfianza sobre la economía.
En los primeros meses del año los ciudadanos norteamericanos batieron el récord mundial de compra de monedas de plata y el gobierno chino compró el 48 por ciento de la producción mundial de oro, indicando por un lado el temor a la mayor inflación, y por otro la desconfianza que tienen sobre el valor del dinero.
El gobierno chino ha salido de compras a nivel mundial, adquiriendo commodities como petróleo y alimentos, además de empresas, deshaciéndose lentamente de la enorme reserva de dólares y euros que tiene acumulada.
En Medio Oriente la ola de conflictos vive una escalada ascendente, con efectos directos sobre la inflación inducida por el aumento de precios del petróleo, y mayor inestabilidad geopolítica mundial.
Mucho dinero se está moviendo en el mundo impulsado por el miedo y la especulación.
Miles de millones de dólares se mueven en fracción de segundos en internet, apostando contra la pérdida de valor de las monedas, el incremento del riesgo de los países, el incremento de la inflación, y la incertidumbre a nivel mundial.
Si sumamos a lo anterior, la enorme deuda pública de Estados Unidos y Europa, la pérdida del valor del dinero debido a su creciente emisión para rescatar las economías, y la tendencia alcista que muestran el precio de los alimentos, materias primas y petróleo, podríamos encontrarnos frente a uno de los mayores “tsunamis financieros” de la historia de la humanidad.
¿Cómo podemos protegernos, siendo países pequeños? No hay muchas opciones, pero dentro de lo viable, la posibilidad de acumular metales preciosos, producir alimentos, poner el dinero a trabajar y aprender más de educación financiera en tiempos de crisis, podrían ser una “tabla de salvación” en medio del mar de problemas financieros que nos rodean.
(*) Director de Promifin.
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