Por Edgard Rodríguez C.
De una cosa estamos seguros: Román “Chocolatito” González es la más genial aparición en el boxeo nacional, desde que Rosendo Álvarez intercambiaba metralla con los mejores peleadores de las categorías pequeñas.
Ahora, la dimensión que podría llegar a adquirir es un asunto que sólo con el tiempo podremos descubrir. Pero por el material del cual está construido y los avances que ha mostrado, es natural que se le proyecte hacia algo grande dentro del pugilismo.
Quizá lo que le hace falta a Román es verlo encerrado en un ring con Giovanny Segura o Iván Calderón, dos de los mejores púgiles en 108 libras en este momento. Rosendo batalló con Ricardo López y varios de los mejores de su época. Eso le dio una mayor dimensión a su carrera.
Sin embargo, varias de esas peleas que podrían permitir calibrar más objetivamente al “Chocolatito” no se han dado por diversas razones, entre ellas el poco interés que manejadores han tenido en exponer sus peleadores con el nica, quien marcha invicto en sus 27 combates.
Luego de más de cien peleas en el concierto amateur, González saltó al boxeo rentado en el 2005 y noqueó a los primeros 16 rivales que enfrentó, la mayoría de ellos en el primer asalto. De la mano de Alexis Argüello, primero, y luego de Prodesa, fue creciendo hasta ser el púgil vistoso y eficiente que es hoy día.
González es un boxeo altamente técnico, rápido en sus desplazamientos y también veloz repartiendo metralla. Su defensa ha sido fortalecida y dispone de la potencia necesaria para terminar un combate en cualquier momento. Los disparos ascendentes y mediante combinaciones son su especialidad.
Después de repasar a los chavalos de aquí, se le vio salir exitosamente ante retos más exigentes como José Luis Varela, a quien noqueó en un asalto. Eriberto Gijón y otros más, hasta llegar a Hiroshi Matsumoto, que resistió diez asaltos para caer vía decisión unánime ante el nica.
Y por supuesto, su momento cumbre fue el 15 de septiembre del 2008, cuando se coronó campeón mundial mínimo de la AMB, superando en cuatro rounds a Yutaka Niida, el monarca que había hecho ocho defensas.
Luego han venido otros duelos que el nica ha resuelto sin problemas, pero su reto es apuntar más alto, hacia rivales de más envergadura.
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