El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) enviará una acción urgente al Observatorio para la Protección de los Defensores de Derechos Humanos, a favor de los integrantes de la Resistencia Juvenil por la Dignidad Nacional (Rejudin).
Partidarios del presidente Daniel Ortega impidieron ayer que miembros de Rejudin protestaran de forma pacífica a dos cuadras de la Secretaría del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y frente al Consejo Supremo Electoral (CSE).
El Observatorio es un programa conjunto de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y de la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT).
La presidenta del Cenidh, Vilma Núñez, aseguró que la Policía Nacional ha sido complaciente con los grupos orteguistas que acosan a los organismos de la sociedad civil, como Rejudin.
“Eso demuestra que la Policía ha dejado de ser nacional para convertirse en un órgano a servicio partidario”, dijo Núñez.
“Es una Policía parapartidaria”, enfatizó tras criticar que ayer “llegan cinco muchachos a protestar con pancartas, como a dos cuadras y media de la Secretaría del Frente, y a cinco muchachos los rodean como 50 policías. Eso no puede ser”.
Núñez denunció que después, cuando los miembros de Rejudin se dirigieron al CSE, la Policía permitió que estos fueran rodeados por un grupo de empleados del Estado, movilizados en un bus que hasta le robaron pertenencias a quienes había llegado a pedir respeto a la Constitución y elecciones transparentes.
Los partidarios de Ortega “se están comportando como hordas, afirmó la presidenta del Cenidh.
Sobre la Policía, enfatizó: “Se han convertido en consentidores”. LA PRENSA intentó obtener una versión de la Policía Nacional, pero no fue posible.
Núñez dijo que la violencia del FSLN es un indicio de lo que será este año electoral. “Aquí va a haber muertos”, advirtió. Luego explicó que esa es una de las pretensiones de Ortega con el propósito de parar las elecciones.
La Policía ha permitido que los jóvenes orteguistas obstaculicen la libre circulación y les hacen concesiones, al permitirles plantarse el tiempo que quieran frente a las oficinas de organizaciones no gubernamentales, a las que acosan.

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