JERUSALÉN/AFP
Israel inhumó ayer a cinco miembros de una familia muertos en una colonia del norte de Cisjordania y aún cuando los autores no han sido identificados, replicó autorizando la construcción de cientos de viviendas en el territorio palestino ocupado.
Unas 20,000 personas participaron en los funerales, en el cementerio judío de Givat Shaul en Jerusalén, de la pareja y de sus tres hijos apuñalados durante un ataque el viernes en la noche en la colonia de Itamar, cerca de Naplusa, acción que los israelíes atribuyen a los palestinos.
En el terreno, soldados y servicios de seguridad israelíes prosiguieron las investigaciones en la región de Naplusa. Sin embargo, los culpables no han sido identificados ni detenidos y ninguna reivindicación digna de crédito fue registrada.
“Nuestra venganza será construir en nuestra tierra, más y mas”, prometió durante el sepelio el presidente de la Knesset (Parlamento), Reuven Rivlin.
El Gobierno mantuvo a la policía en alerta elevada por temor de represalias contra los palestinos de parte de fanáticos judíos.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu llamó a los israelíes a dar pruebas de “moderación”.
Hace varios días que reina una gran tensión entre los campesinos palestinos y los colonos judíos extremistas en esa región agrícola del norte de Cisjordania.
A nivel político, el gobierno israelí reaccionó a ese ataque autorizando la construcción de “cientos de viviendas” en las colonias de Cisjordania: Gush Etzion, Maale Adumim, Ariel y Kyriat Sefer. Todas se encuentran entre las más pobladas de Cisjordania y forman parte de lo que los responsables israelíes llaman “bloques de asentamientos” que deben, según ellos, ser anexados en todo acuerdo de paz con los palestinos.
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