Karly Gaitán Morales
El diario El Comercio tenía 37 años en 1926, se consideraba el “maestro” entre los periódicos que se publicaban en Nicaragua. A esa altura del siglo las demandas de los lectores se habían desarrollado a tal punto que ya no se conformaban con noticias sobre caballos y mulas desaparecidos y hallados, o sobre lo que se hablaba de política a puerta cerrada. Fue entonces cuando el 2 de marzo de ese año nació La Prensa , que desde sus primeros números marcó un hito en la historia del periodismo del país, porque traía un nuevo tipo de contenido y estilo periodístico que desafiaba a las demás publicaciones, imponiendo retos a los otros editores.
Entre sus innovaciones estaba la sección denominada Cine, inaugurada el 6 de marzo de ese mismo año. Las proyecciones del cinematógrafo eran un acontecimiento que provocaba furor entre la población, además de ser un negocio rentabilísimo. El responsable de la sección era Mario León, un crítico y comentarista de lo que en cuanto a cine ocurría en el país; al principio se publicaba los sábados, después los martes y así fue cambiando de periodicidad durante esa década y principios de la siguiente, hasta desaparecer.
En enero de 1940 se inauguró una nueva columna que duró poco, Crónica al minuto, firmada en cada número por un seudónimo: “Cronista Cinematográfico”. Se hace difícil saber quién era ese articulista porque nunca firmó con su nombre, al parecer era un periodista lírico, admirador apasionado del cine.
A falta de columnas culturales fijas, el 17 de enero de 1942 el mismo diario abrió una nueva sección para temas diversos de espectáculos, Crónicas Semanales del Arte, y quien escribía era un “contacto” en Estados Unidos. La primera edición era una propaganda que explicaba sus objetivos: discutir “con alto nivel intelectual” sobre cinematografía. En 1947 comenzaron a publicar nuevos articulistas, Carlos Dávila y Hesketh Pearson, ambos radicados en Nueva York. A finales de esa década escribían sobre cine esporádicamente algunos escritores vanguardistas, entre ellos Mario Cajina Vega y Pablo Antonio Cuadra, quien por su cargo de director no tenía tiempo para ver películas con el rigor de un crítico y comentarlas, por lo que encomendó su página de cine en La Prensa Literaria a un joven periodista redactor de sucesos. Ese redactor era el futuro poeta y dramaturgo Horacio Peña. Su primer artículo fue sobre la película Un rey y cuatro reinas , de Raoul Walsh, que se estrenó en el Teatro Salazar en 1956.
En 1959, cuando Peña viajó al exterior, Rolando Steiner continuó su página. Steiner mantenía desde 1957 su sección Teatro y Cine, pero le daba más importancia al teatro. La Prensa tenía también el espacio Radio-Teatro-Arte, en el que se les publicaba a los colaboradores voluntarios. Cuando no se recibían artículos, los escribía Steiner.
Entre los colaboradores estaba la actriz Socorro Bonilla, que escribió dos críticas de cine, suficientes para ser reconocida entre los críticos representativos, por la “profundidad intelectual” de sus comentarios, según Franklin Caldera, quien fue presentado en noviembre de 1968 como poeta en La Prensa Literaria. Rolando Steiner había trasladado sus publicaciones sobre cine a otro diario, por lo que a inicios de 1969 Caldera inauguró su columna de cine.
A mediados de la década de los setenta se iniciaron como críticos Carlos Mohs y Mayra Luz Pérez. Los primeros artículos de Mohs se publicaron en Madrid en 1968, donde estudiaba filosofía. Al regresar a Nicaragua comenzó a colaborar con La Prensa . Mayra Luz Pérez era la primera mujer que participaba en la promoción del arte cinematográfico como escritora de artículos y catedrática de la UCA.
En marzo de 1980 se sumó a la crónica y comentarios el crítico Ramiro Argüello, que alternó con Caldera durante esa década, hasta que La Prensa fue cerrada definitivamente. Después de su reapertura, como parte de las negociaciones que desembocaron en las elecciones de 1989, comenzaron a publicar artículos sobre cine en la misma Bayardo Cuadra, el cineasta Rafael Vargas y Cynara Medina (durante el año 2002), todos alternando con las críticas y obituarios de cine de Caldera. Actualmente el crítico Juan Carlos Ampié publica notas informativas en la revista Magazine .
Durante los 85 años de crítica cinematográfica que ha educado, formado y entretenido a los lectores, 42 le corresponden a la pluma refinada de Franklin Caldera, contendiente a un récord a nivel continental por mantener durante casi medio siglo su sección de cine en el mismo diario.
La autora es periodista e historiadora del cine en Nicaragua.
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