Cristiana Chamorro Barrios

Los colores del poder

Desde que los Ortega-Murillo regresaron al poder nos invadieron con el color rosado “chicha”. Este prácticamente es el oficial en toda la papelería de Estado y sirve de bandera y símbolo en sustitución de nuestros colores patrios. Así declararon su rechazo radical a nuestro pendón bicolor, el azul y blanco. Al azul, por ser el de la paz y de la patria que nos cobija a todos, y al blanco porque en este se encarnan nuestros ideales de pueblo noble, pacífico y virtuoso.

Rosado “chicha”, le dicen, porque es el tono de una bebida indígena hecha a base de maíz que no siempre consigue el mismo rosa. Al final del día se envejece y fermenta para darnos un tono de rosa medio púrpura, el cual en la noche se torna morado. Es en síntesis un color rosa violado como están ahora violadas desde el poder nuestras leyes y la Constitución Política.

Con ese rosado han querido envolvernos a todos, pero solo han conseguido exhibir el mal gusto con que han empapelado calles y carreteras. Es un secreto a voces que este abuso de colores estridentes en asuntos de Estado es el recurso de la Primera Dama para poner en práctica sus conocimientos de coloterapia, una ciencia que el mundo esotérico considera como un instrumento a utilizar de acuerdo al objetivo que se tenga en mente.

Su utilización en exceso sugiere dos cosas: primero, la existencia de pretensiones ocultas que en el caso de Murillo apuntan a querer controlar todo, incluso las emociones ciudadanas con la aplicación de ciertos colores. Segundo, recordarnos a diario que es un gobierno compartido en pareja y que es ella quien maneja todos los hilos del poder de su marido, a quien viste casi siempre de camisa blanca y pantalón negro.

Blanco arriba porque es la suma de todos los colores, una idea con la que pretenden alimentar la creencia que Ortega es la representación y voz de todo el pueblo al que llaman pueblo-presidente. El blanco lo lleva con pantalón negro, una combinación que para nuestra cultura significa luto. Según expertos, el color negro en el ejercicio del poder es el que se relaciona con el subconsciente y es descrito así: “Es el lugar oscuro donde se producen los procesos destructivos, donde se gesta el destino”.

Seguramente esa oscuridad es la que percibió el Papa Juan Pablo II en su primera visita a Nicaragua cuando se encontró con el mismo presidente Ortega. Años después Su Santidad confesó que había visto todo negro y llegó a la conclusión de que Nicaragua era como una noche oscura. El poder formal, usualmente de blanco y negro, encuentra su mejor complemento en el rosado “chicha” con el que se funde fácilmente.

Así pues la supremacía del color “chicha” en los actos de Estado significa, según los coloterapistas: evocación de artificialidad, orgullo y pomposidad. Para un mejor efecto se debe acompañar con amarillo chillante, razón por la cual a diario somos víctimas de una ofensiva de letras amarillas sobre rótulos “chicha” en una policromía repulsiva con la cual los Ortega Murillo nos gritan a todas horas del día el anuncio de su patria “cristiana, solidaria y socialista”.

Usan el amarillo como el sol en su momento más alto, que resulta ser el color que fatiga más la vista humana, tan fuerte que aplasta el pensamiento. Lo utilizan premeditadamente para causar una estimulación visual excesiva, con el agravante que también produce una sensación de irritabilidad y cansancio, como la que esos anuncios de Ortega logran cuando nos encontramos con ellos en cada vuelta de las rotondas de nuestra ciudad.

Se exceden en la combinación de esos colores no solo por un asunto de mal gusto, sino porque supuestamente esa herramienta esotérica les sirve para activar la conciencia y hacernos creer que existimos dentro de esa fuerza “magnética” gracias a Rosario Murillo, quien tiene preferencia por el turquesa. Este es el color de las piedras con que cubre sus manos, brazos y a veces su cuello. El chicha con amarillo lo utiliza supuestamente para inducir de forma sugestiva el pensamiento del pueblo y el turquesa para la defensa y la estabilidad mental de ella y su consorte.

El azul turquesa es el que en medio de ese conjunto de colores está llamado a equilibrar la mente y ayudar a transformar las obsesiones y los miedos del poder. Por eso es que en ocasiones especiales a Ortega le quita el blanco y le pone camisa celeste. Y es el efecto de ese turquesa combinado con el rosa chicha el que al anochecer comienza a transformarse en el morado espantoso que predomina en los árboles vestidos de navidad durante todo el año.

Quizás por eso es que en esas ridículas noches de navidad que no terminan nunca es que sentimos con mayor desconcierto el poder de los colores desequilibrados que nos gobiernan: el de la mano turquesa, que se impone en rosado “chicha”, con sus estridencias en amarillo y en morado de noche. Y es que es en la oscuridad cuando este color morado enseña su lado oculto, el de los colores del poder en Nicaragua: los de la violación a la Ley, la corrupción, el secretismo, la agresión premeditada, el engaño permanente, el continuismo de la dictadura a todo color.

La autora es periodista.

COMENTARIOS

  1. Carlos Duran Pallavicini
    Hace 16 años

    El mundo no es blanco y negro…Es de colores…
    Criticar por criticar…no vale la pena…pero cada clase social defiende sus intereses…Los saduceos, fariseos y escribas defendieron sus intereses personales… vivían del templo…Eran unos oportunistas cuervos negros….

  2. juan P
    Hace 16 años

    aunque no lo publican, la prensa tiene el color de la muerte, el negro. y lo proyectan a diario con su editorial lacayo, clasista, polarizador y desinformante. por cierto actualice esa foto porque su imagen actual es más demacrada.

    1. colorin colorado
      Hace 11 años

      Recuerdo estudiar los colores desde prpeescolar, la belleza de los prescolares, pintar con todo tipo de utensilios, luego clases de pinturas hasta conocer las computadoras paint etc, ya en clases mas profesionales de arte te das cuenta la belleza del mundo oculto de colores, combinados entre si, colores frios calidos, y si t vas a una pintoreria nunca terminas conocer infinitos,etc hagan un escrito del color,pero no este articulo,el escritor «yo hablando de color vergueza doy.

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