Los últimos acontecimientos ocurridos en el Oriente Medio han puesto en el tapete el importante papel que juega la sociedad civil y la juventud en el proceso de cambios que se vuelve necesario en estos y otros países.
Seis meses antes de comenzar dichos sucesos la Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, había afirmado en un discurso pronunciado ante los miembros de la comunidad democrática en Polonia que “sin el trabajo de los activistas y el discurso político pluralista, los gobiernos se debilitan y pueden incluso caer” haciendo referencia a lo que ha denominado el taburete de tres patas, integrado por un gobierno responsable, un mercado libre y un dinámico papel de la sociedad civil. “La sociedad civil es importante en sí misma, pero también ayuda a sostener y estabilizar las demás patas del taburete: el gobierno y los mercados”, expresó.
Basado en la importancia que le ha brindado a la sociedad civil la señora Clinton inauguró el pasado mes de febrero lo que se ha llamado “El diálogo estratégico con la sociedad civil” y marca por primera vez para el gobierno de Estados Unidos la utilización de este tipo de foros para asociarse en pleno con un grupo y no necesariamente con un gobierno, y consiste en establecer “hábitos de cooperación” entre los representantes de la diplomacia norteamericana con grupos de la sociedad civil.
Durante este encuentro directo en Washington con representantes de más de 20 organismos de sociedad civil de varios países del mundo y ante testigos de otros cincuenta países incluyendo Nicaragua a través de una videoconferencia, la señora Clinton resaltó la necesidad de “aprovechar los conocimientos, la energía y las iniciativas de la sociedad civil para aprovechar este momento histórico”.
La funcionaria reiteró que el apoyo de Estados Unidos a la democracia y los derechos humanos “no consiste en ponerse de parte o en contra de gobiernos o ciudadanos”, sino que se trata de “defender los principios universales y a aquellos que los apoyan dentro y fuera de los gobiernos”.
En este sentido ha sido clara la advertencia de la Secretaria del Departamento de Estado en su mensaje en Polonia que “la persecución de los activistas y organizaciones de la sociedad civil, ya estén luchando por la justicia y la ley, o el gobierno transparente y honesto, o la salud pública, o un medioambiente sano, o verdaderas elecciones, no es solamente un ataque contra personas que admiramos, sino que es un ataque contra nuestros propios valores fundamentales”.
En el encuentro de este mes de febrero ante centenares de líderes de sociedad civil que compartieron este encuentro directa o indirectamente reiteró que el apoyo a la democracia y los derechos humanos “no consiste en ponerse de parte o en contra de gobiernos o ciudadanos”, sino que se trata de “defender los principios universales y a aquellos que los apoyan dentro y fuera de los gobiernos”.
En esta reunión la señora Clinton reafirmó su compromiso con respecto a las democracias y los derechos humanos de continuar fomentando “la apertura económica y la competencia como medios de diseminar la prosperidad de amplia base y apuntalar a gobiernos representativos que saben que tienen que presentar resultados para la democracia”.
No hay duda entonces que ahora más que nunca la sociedad civil se ha convertido por los menos en Nicaragua, en la pata mas importante de ese taburete del cual habla la señora Clinton, porque si bien es cierto se goza de un libre mercado y a veces hasta complaciente, la falta de un gobierno democrático tiene cojeando dicho taburete y al menos dos de las patas tendrán que emparejarse si en realidad queremos un país con una democracia sólida y estable.
* El autor es abogado, miembro del Grupo Projusticia.
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