El despertar de la mujer

Por Léonie Suhr

El siglo XX ha sido un siglo lleno de riquezas en cambios para la mujer. Estos cambios han permitido conquistas para ellas poniéndose de igual al hombre en muchos dominios.

Nadie podría dudar que el siglo XX haya estado marcado con la irrupción de las mujeres en la vida social y en la política. Una de las conquistas más grandes ha sido la libertad física y legal.

Al final de la Primera Guerra Mundial, la liberación de la mujer fue marcada por la transformación en el físico. Adiós corset, adiós vestidos largos y melenas largas. Mostrando sus piernas y el pelo cortado a la garçon , nació el símbolo de la mujer nueva. La mujer comenzaba a afirmar su derecho de existir según sus deseos.

La emancipación de la mujer no es hoy día algo excepcional. Se ha generalizado en los últimos cincuenta años. Ya dejamos atrás la era de las pioneras, estamos en la era de la evidencia del lugar que ocupa la mujer en la sociedad. Aunque este lugar está asegurado, ya nadie se asombra de ver mujeres, abogadas, doctoras y licenciadas con varios títulos, hasta mujeres pilotos en líneas aéreas internacionales.

Hay todavía posiciones que siguen un poco fuera del alcance de la mujer. ¿Cuántas mujeres hay en puestos de ministros? ¿De cónsules, de embajadoras? ¿De directoras de grandes empresas? La igualdad de los sueldos da mucho que desear también. La mujer ha combatido por más igualdad en el mundo de trabajo para obtener el derecho de puestos con responsabilidad. Han demostrado que son tan competentes como el hombre.

¡Hay un peligro! El peligro de la independencia es la soledad. Si en vez de hablar de igualdad hablaríamos de enseñar a las unas y los otros una complicidad complementaria. La mujer, ¿no es ella la mejor defensora del hombre? ¿Y el hombre de la mujer? Un mejoramiento en la participación en la vida social de ambos lados sería de interés y beneficio para todos. La mujer ha dejado el papel precario de madre y ama de casa en muchos casos, olvidando su feminidad. En la evolución de la mujer la feminidad tiene que reinar. Olvidándose de este atributo la sociedad acepta mal la evolución de la condición femenina.

La mujer occidental ha adquirido el derecho de vivir como más le apetece, de votar, de tener hijos cuando le parece, de escoger su domicilio, de casarse, ser madre soltera si quiere y de divorciarse si desea. De heredar en toda legalidad, de igual a igual. En todo esto, la medicina se ha vuelto su cómplice, para deshacerse de todos esos males femeninos, el decaimiento o el parto peligroso, sin olvidar la malnutrición. La mujer ha obtenido un lugar en la sociedad que no está solamente reservado a los hombres de hoy en día. Tiene un campo de acción donde ella puede ejercer nuevas funciones.

El siglo XXI promete ser apasionante en todo sentido para asumir y manifestar nuestra solidaridad con todas las mujeres del mundo entero. Estaremos listos para construir una sociedad que se ha liberado del racismo y los perjuicios sexistas y para que los hombres y las mujeres se puedan unir para representar la igualdad de ambos en todos los dominios de la vida social y política.

La autora es escritora

COMENTARIOS

  1. Karen Rappaccioli-Tunnermann
    Hace 16 años

    El mejor despertar que pudiésemos tener nosotros las mujeres, “the women”, “ le donne”, es una realización intrínseca de nuestro ser. Una a una con una Voz fuerte y firme por nuestros derechos , los cuales nos conducirían a ejemplificar nuestras valiosas acciones en pro de nuestras sociedades y por ende de la humanidad. Es muy importante reafirmarnos que la violencia domestica la cual es una de las más terribles “malattie” que asecha a las féminas. Se puede erradicar de una

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