BOGOTÁ/ EFE
La política sigue siendo un terreno difícil para la mujer en América Latina a pesar de tener tres presidentas: la costarricense Laura Chinchilla, la argentina Cristina Fernández de Kirchner y la brasileña Dilma Rousseff.
Según la mandataria costarricense, aunque se ha avanzado mucho en Latinoamérica y “hay cada vez más mujeres en puestos de decisión pública y privada”, también existe “otra realidad que no se puede ocultar: que es la mujer quien sufre mayor maltrato físico por su condición de género, la que sufre la pobreza y discriminación con mayor crudeza”.
Según un reciente estudio del Fondo Económico Mundial (WEF, siglas en inglés), América Latina y el Caribe han avanzado mucho en la igualdad de género en educación y salud y no tanto en participación y oportunidades en la economía, lo que incluye las diferencias salariales con los hombres, ni en presencia y poder de la mujer en la política.
Diecisiete naciones de Latinoamérica y el Caribe están en la primera mitad de una tabla de 134 países elaborada por el WEF para medir, de menos a más, la “brecha de género” en el mundo.
Entre los países latinoamericanos y caribeños Trinidad y Tobago en el puesto 21 es el campeón de la igualdad de género. Cuba, en el puesto 24, Costa Rica, en el 28, Argentina, en el 29, y Nicaragua, en el 30, aventajan en igualdad de género a países como Portugal (32), Francia (46) e Italia (74).
Guatemala, en el puesto 109, es el peor clasificado de los países latinoamericanos y caribeños. México está en el puesto 91, El Salvador en el 90 y Brasil en el 85.
Los puntos fuertes de la región en materia de igualdad entre géneros son la educación y la salud, mientras que los débiles son la participación económica y las oportunidades y el empoderamiento político.
En una lista sobre la presencia de la mujer en los parlamentos, Cuba, en el cuarto puesto, con un 43.2 por ciento de parlamentarias femeninas, y Costa Rica, en el undécimo, con un 38.6 por ciento, son los dos países latinoamericanos mejor clasificados. Panamá está, en el puesto 109, con solo un 8.5 por ciento de parlamentarias.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A