Vestida de camisa negra y un jeans, esa es simplemente Katia Cardenal. Sandalias bajas, uñas de los pies de color azul, da la impresión de no ser tan vanidosa, pero eso sí, se preocupa por cómo se verá en las fotos. Cuida las poses y le cuesta sonreír ante el lente. Cuenta un chiste y el fotógrafo logra finalmente captar una sonrisa.
Hablamos de todo un poco, desde el machismo en la casa, de su familia, de su hermano Salvador Cardenal que un día como hoy, hace un año, falleció. Hablamos de sus hijos, de los momentos más difíciles en su carrera y de las mujeres en la sociedad.
¿Cómo era la relación con sus hermanas y su único hermano Salvador, cuando eran niños?
Él no era un niño tradicional. Prefería quedarse leyendo un libro, pintando o jugar trompo que salir con los vecinos a cazar palomas. En mi casa éramos bastantes libres. Siempre fui buena alumna y nunca tuvieron que exigirme nada. En mi casa no había machismo ni preferencias hacia Salvador por ser el único hombre, él siempre colaboraba en la casa. No comía carne, entonces aprendió a cocinar y a lavar el plato donde se servía. Por ejemplo sus dos niños le decían mapis, no le decían papi porque él los bañaba, los vestía, los dormía, les contaba cuentos, tal vez por crecer con cuatro hermanas, en vez de ser como papá era como mamá y eso era bien particular de él.
Lo que sí lógicamente nos decían es que teníamos que casarnos vírgenes, a él lógicamente no le decían eso, nos decían cosas bien tradicionales como que “hay que serlo y no solo aparentarlo”.
¿Qué pensaba usted de esas cosas?
A veces me ponían al borde porque yo era la más rebelde. Él tenía un poquito más de libertad cuando salía. Siempre me pregunto que si me hubieran dejado cantar sola, y creo que no. Porque yo empecé a cantar a los 15 años, entonces como yo andaba con mi hermano mayor de 19 años, me daban permiso de llegar tarde, de andar en todos lados, cantar de noche y viajar.
¿Antes de formar el dúo Guardabarranco en 1980 ya tenía la visión de ser artista?
Yo empecé a cantar en el coro del colegio cuando Salvador quería ser sacerdote en Panamá. Cantaba las canciones de Carlos Mejía, y cuando él regresó (Salvador) y me escuchó cantar, inmediatamente me dijo que hiciéramos un dúo.
La entrada cuesta 100 córdobas y 50 si va en grupo. Estará acompañada por La Banda del Tiempo, con Omar Suazo, Alfonsina y María José Ocarina.
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¿Ese fue el punto de partida?
Desde antes. Tenía entre nueve o 10 años y un día mi mamá puso un disco de Juan Manuel Serrat y sentí como que se abría una luz, como si hubiera sido un llamado, en ese momento pensé y sentí lo que quería hacer: un cantautor.
Al año de haber formado el dúo Guardabarranco iniciaron la gira internacional. ¿Alguna vez se vio como una estrella y gozar de fama?
No, siempre tuve claro mi perfil, que es cantar canciones con un contenido humano, social, político. Con mi hermano siempre tuvimos la vocación de servicio y de sensibilización. A pesar de haber ganado popularidad, me gané un disco de oro, primer lugar en la OTI, he grabado más que nadie en Centroamérica, sin embargo siempre estuve clara de lo que quería. No me creo una estrella, ese no es mi rol, mi rol es ser un comunicador, un sensibilizador, les recuerdo a través de las canciones que las personas somos más buenos que malos.
¿La sensibilidad por la ecología se demostró desde el nombre del dúo, qué significaba el guardabarranco para ustedes dos?
El guardabarranco hace su nido en el barranco y vos le avisás que hay peligro, nosotros pensamos que las canciones te avisan cuándo podés caer en el egoísmo, en la maldad y en la mediocridad y todas esas cosas que hacen que el ser humano pierda la esencia de su alma que es buena.
Las canciones de los primeros discos de Guardabarranco, como Si buscabas, Días de amar siguen vigentes, ¿por qué cree que siguen moviendo corazones tanto tiempo después?
Porque nuestras canciones eran originales. La armonía, formato acústico y la forma en que cantábamos nadie lo hacía en Nicaragua. Las canciones hablan de otros temas, no era patria libre o morir, porque en ese tiempo había mucha música coyuntural y nosotros traíamos una propuesta poética, lírica, renovada, que promovía el amor, la lucha social, pero de otra manera. Había una atención de la gente adulta y ahora es a los jóvenes que les llama la atención, es una cosa particular.
¿Qué ha sido lo más difícil de ser artista?
Cuando las personas quieren que seas un artista del entretenimiento. No soy una imagen, soy lo que soy y no doy conciertos benéficos para cultivar mi imagen, ese no es mi rol. O por ejemplo cuando la gente cree que las artistas como yo tienen que cantar gratis en todos los eventos benéficos. Pero lógicamente lo más duro que me ha pasado en la vida ha sido la muerte de Salvador y mi papá, con dos meses de diferencia. Sin embargo pienso que la muerte de una persona tan cercana es algo que enriquece espiritualmente. A veces en el escenario siento que Salvador está a mi lado y me aparto y le doy el espacio que él utilizaba a mi izquierda. Es algo que no se puede contar, lo tenés que sentir.
¿Cómo es la relación con Alfonsina siendo madre y compañeras de grupo?
Yo trato de no meterme con lo que le gusta a ella, como soy profesional no quiero decirle algo que la haga achumicar, como decimos aquí en Nicaragua. Tenemos un carácter fuerte, ella es más tranquila, yo soy más volcánica, pero nos llevamos bien, nos contamos absolutamente todo, al punto que ella quisiera que no le contara ciertas cosas y viceversa, somos buenas amigas.
¿Cuántas canciones ha escrito y que van dedicadas a las mujeres?
Casi todas de mi disco Mariposa de alas rotas . La canción con el mismo título la hice pensando en el abuso de la explotación sexual y cómo la mujer trata de emprender vuelo aunque tenga alguna herida. También tengo mi canción Mis heridas , No te vayas, Está Buscando el sol. Todas fueron escritas desde el punto de vista de una mujer.
Qué mejor homenaje a Salvador Cardenal que hacer un concierto y cantar sus canciones, ¿es un día especial para usted?
Hoy le hago un homenaje a las mujeres y a mi hermano. Es bonito tener un día donde podamos recordar a miles de mujeres que incluso dieron su vida por la igualdad de derechos y oportunidades que tienen los hombres. Celebrarlo con música me parece que a veces llega más que un discurso. El 8 de marzo tiene mucho significado porque Salvador murió en el Día de la Mujer, él que creció entre mujeres, además murió a la hora que se canta el Ángeluz del Ave María a las 12 del día, hace un año, lo único que podría hacer es cantar sus canciones.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 B
