LA HABANA/EFE
Cuba celebra desde hoy el juicio contra el estadounidense Alan Gross, para quien el fiscal pide 20 años de cárcel por delitos contra el Estado cubano y cuyo caso se ha convertido en un nuevo episodio de fricción en la larga confrontación que mantienen La Habana y Washington.
Quince meses después de su arresto, el 3 de diciembre de 2009, este contratista se sentará en el banquillo del Tribunal Provincial del Poder Popular de La Habana, acusado de “actos contra la independencia o la integridad territorial” del país por distribuir equipos tecnológicos a comunidades judías en la isla.
Alan Gross, de 61 años, es un subcontratista de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid) y trabaja para la empresa Development Alternatives (DAI), con sede en Maryland, que se dedica a labores de desarrollo en otros países.
El presidente Raúl Castro, pocos días después del arresto, consideró este caso como un ejemplo de que EE.UU. “mantiene intactos los instrumentos de su política de agresión” hacia la isla.
De forma directa o indirecta, Estados Unidos ha reclamado la inmediata liberación de Gross, sostiene que lo que hizo no es delito y que Cuba ha obrado contra todas las obligaciones en materia de derechos humanos al haberlo mantenido preso más de un año sin presentar cargos.
El “caso Gross” ha frenado posibles avances en la relación entre EE.UU., y Cuba, tras las señales de “deshielo” que se produjeron con la llegada de Barack Obama a la Presidencia, tales como la eliminación de algunas restricciones para los viajes y envíos de remesas a la isla.
Washington ha reclamado a Cuba un juicio justo para Gross, cuyos familiares podrán acudir a la vista, y también representantes consulares de EE.UU.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 B