Gobierno
“Cuando un gobierno dura mucho tiempo, se descompone poco a poco y sin notarlo.”
Montesquieu (1689-1755); escritor y político francés
Dinosaurio del poder
Vientos de libertad llegan a los países del norte de África acompañados de la Internet y el ciberespacio. Sin duda alguna, estos vientos han llegado para quedarse, sus resultados ya se dejan ver, dos gobernantes exiliados, manifestaciones y revueltas por doquier.
Con diferencias abismales entre ellos, estos países tienen un denominador común: sus pueblos están hartos de atropellos a los derechos humanos y de sus líderes que se han perpetuado en el poder. Sus pueblos han visto un nuevo derrotero a seguir: la “democracia”.
El turno actual es de Libia, país dirigido por Muamar Gaddafi, un militar nacido en el desierto de la ciudad de Sirte en 1942. Participó en la revolución que derrocó al régimen monárquico del rey Idris en 1969, logrando a los 27 años el mando de la junta militar. Ha gobernado por más de cuatro décadas este país de forma autoritaria.
Grupos de manifestantes iniciaron sus protestas hace solo unos días en Trípoli, capital de Libia, emulando lo sucedido en Egipto. Las manifestaciones son contra el gobierno de Gadafi, le exigen que se vaya, y al igual de lo ocurrido en el país vecino, el movimiento ha crecido por toda la nación, Gadafi, un “dinosaurio del poder” apegado a su fundamentalismo ha dicho que no se irá y que morirá como un mártir.
Las recientes declaraciones de Muamar Gaddafi son inexplicables, por cuanto las noticias internacionales nos hacen ver otra realidad. Por ejemplo, afirmó que estas manifestaciones han sido provocadas por “un pequeño grupo de jóvenes drogados que trataron de imitar lo que ha pasado en Túnez y Egipto” y agregó que estos manifestantes “son mercenarios que han avergonzado a sus clanes y familias”. Y “advirtió que los enemigos de su país serían ejecutados”.
Haciendo honor a su palabra, Muamar ha contratado a mercenarios extranjeros para que asesinen a los manifestantes. También ordenó un bombardeo sobre la ciudad —ignoramos cuantas cosas más— pero una noticia procedente de la BBC nos informa que “El ejército libio ha experimentado una serie de deserciones e informes desde Bengasi dan cuenta de que pilotos rechazaron las órdenes de bombardear la ciudad y se lanzaron en paracaídas de su avión”. Confirmando así que los militares están divididos y que no todos apoyan al gobierno actual.
Los cables nos informan que hasta el momento han muerto más de 300 personas, sin embargo otros calculan que podrían ser más de 1,000.
Por su parte, el presidente Barack Obama ha pedido el cese de la violencia y calificó el “derramamiento de sangre como indignante”, además dijo que junto con sus aliados estaban preparando una serie de opciones para entrar en acción.
Incomprensiblemente, en pleno siglo XXI, este “dinosaurio del poder” ha recibido el apoyo público de los mandatarios más retrógrados de nuestra región, todos ellos autoritarios y cuestionados, empezando por el más viejo y octogenario Fidel Castro, el sandinista Daniel Ortega, de Nicaragua y por supuesto su comandante y financista, el presidente venezolano Hugo Chávez, quien en una cadena de televisión tristemente comparó a Gadafi con Simón Bolívar.
Carlos Vílchez Navamuel
Ahora o nunca
Resulta muy importante destacar que el mundo árabe está despertando de un largo letargo, donde se idealizó formar una sola república árabe, unida y socialista porque en cierta medida también sus líderes tenían ideas marxistas de esa época.
Ahora después de tantos conflictos armados y por el control estratégico del Canal de Suez y donde una serie de conflictos de índole religioso han socavado la paz de esos pueblos, vienen a culminar en que esos mismos pueblos cansados de tantos dictadores que se erigen como salvadores, han quedado en el poder por más de 40 ó 50 años repartiendo miseria, sacrificios y severas leyes; además de reelegirse sin el consentimiento del pueblo ni de su Constitución.
Por eso éstos han decidido protestar en las calles, con ansia de libertad y desenmascarar a los ayatolas que en nombre de Dios aplican con severidad la crueldad y el odio contra aquellos que no piensan como ellos. Todos esos amigos de los dictadores que conforman el Alba en Latinoamérica, deberían empezar a poner su barba en remojo porque ya le está tocando el turno a los dictadores de Libia, Irán, Argelia, quienes creyeron que iban a seguir engañando al pueblo por más tiempo. El camino hacia la libertad está en proceso.
Alejandro García
Respeto a la Constitución
Las masacres a la población ordenadas por los presidentes de Libia, Muamar Gadafi y de Irán, Mahmud Ahmadineyad y la represión en contra de sus críticos por parte del presidente venezolano, Hugo Chávez, reflejan la intolerancia de los gobernantes déspotas autollamados demócratas de izquierda, cuando sus pueblos les piden su renuncia por no estar de acuerdo con su actuar, aún cuando estos mismos presidentes dicen que el pueblo es su razón de ser, que el pueblo es el verdadero presidente.
Ésta es la frase utilizada desde el inicio de su gobierno por Daniel Ortega, haciendo todos sus negocios, actos de corrupción, alianzas con estos presidentes, etc., en nombre del pueblo. Tremenda mentira, porque el pueblo no ve las utilidades de los negocios petroleros que el presidente y su familia tiene con Chávez. Podrán decir que se ha aumentado la generación de energía y que en la actualidad hay menos apagones que en años anteriores gracias al Alba solidaria, pero lo que no dicen es que el mismo pueblo les está haciendo el negocio al consumir esa energía y que las utilidades que les da van a parar a sus bolsillos.
De lo que sí debemos estar seguros los nicaragüenses es que si Ortega sigue al pie de la letra la gastada frase “El pueblo presidente”, como lo pregonan los gobiernos de izquierda populistas como el suyo, lo que nos espera a todos los que no estemos de acuerdo con él es una masacre similar a la que están sufriendo nuestros hermanos en Libia e Irán, cuando nos demos cuenta de que esta frase es puro cuento y pidamos su renuncia. Estoy seguro que con esa intención mandó a la Asamblea Nacional las tres leyes que le permitieron poner delante de todas las demás instituciones del país al Ejército, del cual es su máximo jefe —leyes que muy dócilmente le fueron aprobadas por la mayoría de los diputados llamados de oposición—.
Fijémonos también en los resultados de las marchas organizadas por la sociedad civil, las cuales siempre son boicoteadas y sus participantes son agredidos por simpatizantes del gobierno o por vagos contratados por éstos sin que la policía actúe en defensa de los marchantes. Si estas agresiones se dan en este contexto menos delicado, imaginémonos lo que nos espera en una marcha pidiendo la dimisión de Ortega cuando nos hartemos y nos llenemos de valor para pedir su renuncia. Por eso es necesario no esperar llegar a esos extremos. Marchemos ahora que podemos sin temor a ser masacrados para pedir que se respete nuestra Constitución. Lo que pedimos no es que se vaya ahora, sino que él y los magistrados del CSE entiendan que no puede correr como candidato para las próximas elecciones, así como demostrarles a los magistrados de la CSJ que ellos nos son nadie para reformar la Constitución y que no pueden estar por encima de más de cuatro millones de nicaragüenses que tenemos derecho a manifestarnos. Es ahora o nunca.
Francisco Javier Gutiérrez Lagos.
Reportaje sobre carreteras
Felicito a LA PRENSA por los reportajes en torno a las carreteras, especialmente en los tramos de acceso a la ciudad de Managua. Son reportajes que contribuyen a la seguridad pública.
Soy usuario de la carretera a Masaya, la cual se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza y peligro, entre las 6:30 y 8:30 a.m. y entre las 5:30 a 7:30 p.m.
Mientras se puede ampliar nuevamente dicha carretera, sugiero a las autoridades correspondientes que se pudieran habilitar los ramales: de Nindirí hacia la zona Sur-Oriental (Villa Venezuela); existe otro ramal que une el Empalme de Ticuantepe con la parte Sur Oriental de la capital y otro que une esta carretera con el Barrio Schick. Todo esto permitiría canalizar todo el tráfico que va hacia la parte Sur Oriental de Managua y contribuiría en mucho a descongestionar la zona de Ticuantepe a la colonia Centroamérica.
Ojalá que los planificadores y que aplican nuestros impuestos puedan hacer algo pronto, ya que el gasto de gasolina y tiempo es elevadísimo en estos dos atolladeros diarios.
Tomás Téllez Ruiz
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