El Gobierno de Nicaragua aparentemente le dio la espalda a los países del Alba y a la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, para recurrir a los brazos del Banco Mundial, denunciaron esta semana organizaciones miembros de la Alianza Nicaragüense ante el Cambio Climático (ANCC).
Según la Alianza, en enero el Gobierno presentó su Propuesta de Preparación del Proceso REDD+ ante el Banco Mundial.
La noticia no cayó bien entre las 33 organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil que componen la ANCC, por varias razones.
Una de ellas es que los mecanismos REDD+ (Reducción de Emisiones Derivadas de la Deforestación y la Degradación) no están orientados a la protección de los bosques y la reducción real de la contaminación, sino hacia la rentabilidad económica.
“Nosotros sin duda necesitamos bosques, pero no como un producto mercantil en cuyo mercado Nicaragua no se ha logrado insertar”, comentó Víctor Campos, subdirector del Centro Humboldt, miembro de la ANCC.
La Alianza advirtió que el Gobierno de Nicaragua firmó casi en secreto su adhesión al Banco Mundial, al que tanto critica en público, para sumarse a una lista de 37 países que lo hicieron antes, y abandonar a los países del Alba, de los que se dice aliado.
Este secretismo resultó supuestamente en un documento mal logrado, que además solicita al Banco Mundial un financiamiento de ocho millones de dólares sin contraparte nacional, cuando la entidad financiera propone únicamente 3.4 millones de dólares.
SIN ESTRATEGIA
El problema, aparte de los pocos beneficios actuales de los REDD+, según la ANCC, es que Nicaragua no cuenta con una estrategia nacional relacionada con el tema.
Se estima que el 20 por ciento de los gases que producen el cambio climático proviene de la deforestación.
En Nicaragua la tala de bosques avanza a un ritmo de 60 mil hectáreas por año
Las iniciativas REDD+ son criticadas porque permiten a los países desarrollados contaminar a cambio de pagar a países del tercer mundo por conservar sus bosques, lo que no elimina el problema, sino que da rienda a la contaminación, según expertos.
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