El Cairo/ EFE
Hastiados de reformas superficiales que maquillan el régimen egipcio, pero no ponen fin a la herencia del ex presidente Hosni Mubarak, decenas de miles de personas salieron ayer a la calle para exigir cambios reales y un nuevo gobierno.
Los lemas y las pancartas presentes en la ya mítica plaza cairota de Tahrir, donde se volvió a vivir una concentración multitudinaria, lanzaban un mensaje unívoco centrado en reivindicar el comienzo verdadero de una nueva era.
“Queremos un cambio real y un Estado moderno y libre. Se ha cambiado la cabeza del Gobierno, pero éste sigue la estela de Mubarak”, aseguró a Efe en Tahrir el artista Azmy Nazif.
Este egipcio, de unos 50 años, decidió ayer establecer en un rincón de la plaza un espacio creativo en el que los manifestantes pudieran expresar libremente sus reivindicaciones.
Decenas de personas se arremolinaban en torno a un panel para escribir sus peticiones, entre las que destacaba la formación de un nuevo ejecutivo, la liberación de los presos políticos y que tanto Mubarak como todos los altos cargos del régimen sean juzgados.
Tras la caída de Mubarak, el pasado 11 de febrero, se inició un período de transición política y, aunque esta semana han entrado en el gobierno algunas figuras de la oposición e independientes, la mayoría de los ministros y el jefe del gabinete, Ahmed Shafiq, proceden del régimen anterior.
Custodiados por tanques y militares, personas de todas las edades y estratos sociales, cristianos y musulmanes, se mostraron unidos en sus demandas y en su sentimiento de orgullo por su país.
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