Dos viejas declaraciones explican parte de la cuestionada solidaridad que esta semana envió el Gobierno nicaragüense a Muamar Gadafi, quien ha cubierto con fuego y sangre el suelo de Libia, para “purgar casa por casa” a sus opositores, quienes le exigen dejar el poder.
Una es de la primera dama Rosario Murillo y la otra del presidente Daniel Ortega.
En agosto del 2009 Murillo alabó el sistema de poder ciudadano de Libia, en ocasión del 40 aniversario de la revolución en ese país, y más al fondo en el hueco del tiempo, en 1998, el presidente Ortega admitió que Gadafi le brindaba ayuda económica en sus años de opositor.
Ortega y Murillo comparten el poder en Nicaragua, con un 50 por ciento cada uno, de acuerdo con declaraciones que ellos mismos han ofrecido en actos públicos desde 2007, cuando recuperaron la Presidencia que habían perdido justo el 25 de febrero de 1990, hace 21 años.
Pese a la condena mundial que Gadafi ha sufrido por ordenar asesinar a sus opositores en Libia, el presidente Ortega le expresó el lunes su solidaridad. El resto de mandatarios ha criticado a Gadafi y sólo Fidel Castro, ex Presidente de Cuba, se sumó, más discretamente, al tren de Ortega.
EL SANGRIENTO PODER CIUDADANO DE LIBIA
El 30 de agosto de 2009 el portal progubernamental El 19 Digital, publicó una nota que pasó inadvertida en Nicaragua: Murillo calificó como “extraordinario” el sistema de “democracia directa” de Libia.
“Nosotros los sandinistas, los nicaragüenses que tenemos un sentido de hermandad mundial, nos identificamos con los logros, victorias del pueblo libio, donde se ha desarrollado un modelo extraordinario de poder para el pueblo, un modelo de democracia directa”, afirmó Murillo en ese momento, al saludar el 40 aniversario de la revolución en Libia.
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“Es un modelo que catalogamos de libertades individuales, que parten del hecho de que el pueblo organizado en los Congresos del Poder Popular ejercen ese poder para decidir sobre las transformaciones que se llevan a cabo y que garantizan justicia y paz social en ese país”, agregó Murillo.
ORTEGA Y MURILLO COPIARON SISTEMAS ESPÍAS

De los Congresos del Poder Popular (CPP) de Libia, Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de Cuba, y de los Consejos Comunales (CC) de Venezuela, así como de los extintos Comité de Defensa Sandinista (CDS) de los años ochenta, es que el nuevo gobierno de Ortega y Murillo rescató e impulsó a los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) que en Nicaragua provocaron polémica desde 2007.
Un trabajo publicado por LA PRENSA en julio del año 2007, resaltó que los CDR en Cuba eran 133 mil y tenían a 8.2 millones de miembros.
En su momento, Fidel Castro describió el trabajo que realizan los CDR en Cuba: “Que todo el mundo sepa qué es y qué hace el que vive en la cuadra, qué relaciones tuvo con la tiranía, a qué se dedica, con quién se junta, en qué actividades anda”.
En Nicaragua se conoció que el Gobierno aspiraba a organizar 20 mil CPC y para 2007 había 6 mil.
Diversos sectores han denunciado que para obtener un cargo en las instituciones públicas, las autoridades exigen una carta de respaldo de los CPC.
Además, en la actual contienda electoral, los CPC efectúan un diagnóstico en cada barrio para conocer la intención de voto de las personas.

Sin embargo, el modelo de “democracia directa” en Libia, que está supuesto a permitir que “el pueblo” ejerza el poder, ha sido relegado tras las crecientes protestas en contra de Gadafi.
El presidente de la Comisión de Justicia y Asuntos Jurídicos de la Asamblea Nacional y miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores, el diputado José Pallais, consideró peligroso el hecho de que Ortega respalde a Gadafi.
“Nos llena de vergüenza como nicaragüenses y nos preocupa que Ortega pueda aplicar el mismo tratamiento en una circunstancia de protesta popular, como la que le está aplicando Gadafi a los libios”, advirtió Pallais.
LA MESADA DE GADAFI
La lealtad de Ortega con Gadafi viene de muchos años atrás.
En una entrevista que ofreció en 1998 al periodista Fabián Medina, el mandatario sandinista admitió que Gadafi le brindó apoyo financiero en los años noventa.
“Tengo ayuda, tengo gente que me ayuda (…) tengo apoyo, tengo solidaridad. El coronel Gadafi ha sido un soporte muy importante en todos estos años (…) en carácter personal, pero también le ha ayudado al Frente”, admitió Ortega, al ser preguntado sobre sus ingresos económicos.
“De vez en cuando voy a Libia, le guardo mucho cariño al coronel Gadafi”, agregó Ortega en ese momento.
EXIGEN ROMPER RELACIONES
El diputado Pallais dijo ayer que el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) exigió en una carta pública al presidente Ortega romper relaciones diplomáticas con Libia, por los actos de genocidio que ha cometido Gadafi.
“Hay que poner nuestra barba en remojo como nicaragüenses, porque quien apoya a quien comete crímenes de guerra contra su propio pueblo lo ve como un ejemplo a seguir”, expresó Pallais.
Según BBC Mundo, para muchos en América Latina, Gadafi no es un líder más del mundo árabe que se encuentre en problemas, sino una referencia histórica que alimentó sentimientos revolucionarios en Cuba o Nicaragua y en Venezuela.
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