Robert J. Callahan

Compromiso con la libertad en Internet

Hace un poco más de un año, la Secretaria de Estado Hillary Clinton hizo un llamado en pro de un compromiso mundial para con la libertad en Internet. La libertad de conectarse, como la llamó la Secretaria Clinton, tiene su base en los derechos humanos fundamentales y en el espacio cibernético comprende la libertad de reunión, expresión y asociación. A raíz de los recientes acontecimientos mundiales, en Túnez y en Egipto, donde se produjo el bloqueo más grande a Internet de nuestro tiempo, este compromiso es aun más importante. Al proteger nuestros derechos en la era digital, defendemos tanto la promesa de Internet como sus posibilidades en tanto que una plataforma de ideas, innovación, conexión y crecimiento económico.

Internet se ha convertido en la esfera pública del siglo XXI; es la nueva plaza mundial. El tipo de activismo pacífico que vimos en la plaza Tahrir o en Túnez se da crecientemente en Internet de forma paralela y coordinada con manifestaciones callejeras. A diario gente de todo el mundo hace uso de Internet para conectarse entre sí, para enchufarse al universo de noticias e información, o para hacer escuchar sus voces. Mediante esta conexión resurgen los debates que hemos sostenido por siglos respecto a interrogantes tales cómo mejorar la forma de gobernar, administrar justicia, lograr prosperidad y crear las condiciones para un progreso duradero.

Si bien las interrogantes son conocidas, el espacio en que las debatimos no lo es. Por ello, cabe preguntarnos, ¿Cómo hacer para proteger la libertad y la seguridad? ¿Cómo cuidar de la transparencia y la confidencialidad? ¿Cómo defender la libertad de expresión a la vez que se fomenta la tolerancia y la armonía?

Para muchos la libertad y la seguridad son excluyentes. Sin embargo, no existe libertad sin seguridad y viceversa, tanto fuera como dentro de la red Internet. La era de la información constantemente nos recuerda sus potencialidades como sus peligros. Necesitamos el grado de seguridad suficiente para poder disfrutar de nuestra libertad y derechos, pero no tanta como para que éstos peligren. El equilibrio entre la libertad y la seguridad pasa por el estado de derecho. El respeto al estado de derecho no se esfuma en el espacio cibernético, como tampoco nuestro compromiso con las libertades ciudadanas. Estados Unidos está sumamente empeñado en perseguir y detener a terroristas y actos criminales tanto dentro como fuera de Internet. En la consecución de dichos objetivos, y en ambos ámbitos, actuamos conforme a nuestros valores. No escapa a nadie que a menudo se usa el pretexto de “la seguridad” para coartar la libertad en Internet, así como la de los medios de comunicación tradicionales como los diarios, revistas y emisoras. Los gobiernos que arrestan a blogueros, o se inmiscuyen en actos pacíficos de sus ciudadanos, o cortan el acceso a la información so pretexto de preservar la seguridad no engañan a nadie. Silenciar las ideas no las hace desaparecer.

Debemos cuidar de la transparencia como de la confidencialidad. La transparencia es fundamental. Los gobiernos pueden y deben comunicar información sobre su gestión a los ciudadanos y deben abrir el comercio a todos. También es vital la confidencialidad. Ella protege la capacidad de actuar de organizaciones y gobiernos y su habilidad de atender mejor los intereses públicos. Se exige a los gobiernos una norma más estricta para el uso de confidencialidad, puesto que se deben a sus ciudadanos, pero los gobiernos requieren un cierto nivel de confidencialidad para manejar asuntos como la seguridad ciudadana y la seguridad nacional. Por ejemplo, no sería atinado publicar en Internet los pormenores de negociaciones bilaterales sensibles sobre desechos nucleares o sobre estrategias para combatir la violencia del narcotráfico.

Debemos tratar de proteger la libertad de expresión al tiempo que fomentamos la tolerancia. Al igual que plaza de un pueblo, Internet alberga todo tipo de expresiones, sean ciertas, falsas, ofensivas, constructivas o innovadoras. Con más de 2,000 millones de personas en línea y en rápido aumento, esta amplia y variada gama de intercambios en Internet no puede sino multiplicarse. Indiscutiblemente, en concordancia con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, toda persona tiene el derecho a la libertad de expresión. Lo difícil radica en no flaquear en el compromiso con la libertad de expresión en línea al tiempo que destacamos el potencial de Internet para fomentar la tolerancia y la paz. Por ejemplo, en nuestra embajada leemos las ediciones electrónicas de los periódicos nacionales y los comentarios de los lectores a los artículos. En su mayoría, los comentarios son observaciones acertadas e inteligentes, pero de vez en cuando hay ataques personales, insultos y acusaciones infundadas. Pese a ello, consideramos que la mejor forma de promover la tolerancia consiste en fomentar la expresión y no limitarla. El hecho de exponer y cuestionar las expresiones ofensivas en lugar de suprimirlas posibilita su análisis y debate. En el mercado de las ideas, aquellas que tienen mérito se harán más fuertes y las que no, con el tiempo desaparecerán.

Gracias a la libertad en Internet contamos con la singular oportunidad de vincular un asunto de derechos humanos con nuestras aspiraciones de prosperidad económica para unos y otros. El principio de la libertad en Internet está arraigado en su propia apertura de forma tal que Internet pueda continuar siendo un motor de ideas, innovación y crecimiento económico. Así como los mercados abiertos a nuevos productos y servicios catalizan el espíritu empresarial, la innovación y la inversión, se ha visto que las inversiones e innovaciones en el mercado mundial de Internet fluyen hacia los países que se esfuerzan en hacer de la apertura la característica principal de sus políticas respecto a Internet.

Conforme avanzamos y la plaza universal de Internet continúa floreciendo, confiamos en que se puede proteger y promover los principios de libertad y seguridad; de transparencia y confidencialidad; y de libertad de expresión y tolerancia. Juntos conforman los cimientos de la libertad en Internet y su apretura.

 

El autor es Embajador de los Estados Unidos

COMENTARIOS

  1. vitorino
    Hace 16 años

    siiii mucha tolerancia en internet, a ver por qué le bloquean a Cuba su acceso?. Es un pueblo culto que necesita de ese canal de informacion y acceso al conocimiento. Qué pasó?, donde en tu discursito barato, sacado despues de un jueguito de pelota, supongo, lo escribes. Tolerancia en internet, a ver ¿donde están las fotos de la barbarie cometida contra los estudiantes en Puerto Rico, tras las recientes huelgas y enfrentamientos con la policia colonial. Serian muchas las preguntas….

  2. Pedro Arauz
    Hace 16 años

    Es una triste ironia el hecho de que lo que motiva a los Arabes a rebelarse y morir es precisamente esa libertad aunque imperfecta que esta destruyendo Ortega en Nicaragua y en un futuro cercano Ortega y sus compinches deberan enfrentar el tribunal

  3. DenisSomarriba
    Hace 16 años

    Muy buen articulo Mr Callahan;embajador de un pais que no tiene problemas para nada con la libertades politicas y de prensa;incluso este articulo me hizo recordar que el presidente gringo Mr Barack Obama logro su mas grande apoyo economico y popular por medio delas redes del internet,y tambien por medio de la misma red se le ha hecho ver el descontento de la misma gente que lo apoyo;y en base a eso Obama ha rectificado y se ha pegado a la realidad,acepta las criticas.Si fuera ortega;turn off CPU

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