El colegio San José de Betania está situado en el Jorge Dimitrov, un barrio donde los pleitos entre pandillas no tienen horario ni perdón para quienes transitan por las calles cuando ocurre una refriega juvenil.
Aún así, la Policía Nacional “brilla por su ausencia” a las horas de entradas y salidas de los 300 estudiantes de preescolar y primaria, que recién comenzaron el año escolar.
En este barrio, uno de los más calientes del Distrito Uno, todos caminan apresurados porque saben que en cualquier momento pueden ser víctimas de los ladrones, que en promedio asaltan a dos personas por día, según recuento de la Policía de ese distrito.
Este problema se combina con el cauce basurero que ha creado la población aledaña y la que frecuenta la Embajada de Costa Rica.
La religiosa Guillermina García, directora de este centro subvencionado por el Ministerio de Educación (Mined), dijo que los estudiantes presentan síntomas de vómitos, diarreas y calenturas por el hedor y los zancudos que provienen del cauce.
“Hemos solicitado ayuda pero solo nos dicen que nos darán respuesta… aquí se paga fumigación pero aún así los zancudos no se van de las aulas de clases”, dijo García.
Gloria Donws, docente de preescolar, manifestó que en invierno la situación se agrava porque los zancudos proliferan y evitan la concentración de los escolares que aplauden a cada momento tratando de matar a los mosquitos.
Adelina Pérez, madre de familia, alertó a las autoridades sanitarias sobre los síntomas de vómito y diarreas que están presentando los niños de esta escuela ante la falta de fumigación.
“Ya me he llevado a mis dos niños con vómito y calentura y eso no puede seguir como si nada”, apuntó Pérez.
CUATRO PANDILLAS
En cuanto a la delincuencia, la profesora de primaria, Yadari Galán, dijo que hay ocasiones en que las pandillas (Los Galanes, Puenteros, Gárgolas y Caballos) más conocidas en el sector se enfrentan a las horas de salida.
“Esos días los padres entran en pánico, vienen a buscar a sus hijos o a veces esperan a que pase el enfrentamiento para venir por ellos”, apuntó Galán.
La directora del colegio denunció que la Policía llegó el primer día de clases, el pasado martes, pero después no regresó.
“La mayoría de las veces (la Policía Nacional) sólo viene a pedirnos la firma que constata que pasaron por el centro, pero no hay presencia permanente”, aseguró la directora.
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