Humberto Belli Pereira

Una Corte Suprema única en el mundo

Me sorprendió, hace poco, oír a un alto funcionario internacional con mucho recorrido por el mundo, decir que ni siquiera en África había visto un caso de politización del sistema judicial tan extremo como el de Nicaragua. “Éste es el único país que conozco— añadió —donde los magistrados de la Corte Suprema de Justicia confiesan públicamente su membresía y fidelidad partidaria”.

Es un hecho que en Nicaragua los magistrados sandinistas y liberales no sólo confiesan su membresía partidaria sino que ven natural que su rol sea defender los intereses de su tribu-partido. Su lealtad y compromiso no son para la justicia sino para el partido o líder que los nombró. Rafael Solís lo ha reconocido públicamente y sin pena. El problema es que en Nicaragua se vuelve tan habitual lo aberrante que llegamos a ver como normales comportamientos que no lo son.

La justicia es dar a cada quien lo que le corresponde. El justo condena o absuelve al acusado exclusivamente en función de sus acciones. No importa que éste sea su amigo o enemigo. El injusto, por el contrario, absuelve al amigo, aunque pueda ser culpable, y condena al enemigo, aunque sea inocente. Por eso a la justicia se la representa con una venda en los ojos; porque no hace distinción entre las partes.

Un precepto fundamental de toda sociedad civilizada es que el Poder Judicial no esté sometido a ningún grupo —político, económico, social o religioso— sino que sea total y celosamente imparcial. Los jueces o magistrados pueden tener, naturalmente, sus preferencias políticas y sus convicciones filosóficas y morales. Pero de ninguna manera deben decidir por quedar bien con alguien, por interés personal o de su grupo, o por consignas partidarias. Hacerlo convertiría a la Corte Suprema en una especie de súper parlamento donde sus miembros representan a sus partidos y defienden sus intereses. Esto pervierte y contamina la justicia, que ya no emanaría de los magistrados sino de agentes políticos, situados fuera del Poder Judicial. Los litigantes no harían fila para dirimir sus diferendos ante los primeros sino ante los caudillos, convertidos en magistrados de hecho. La administración de justicia se reduciría entonces a un teatro hipócrita, donde no actúan el derecho o la ética, sino los poderosos con máscaras de jueces. Sería el regreso a la ley del más fuerte o la ley de la selva.

Esta pendiente, por la que se está deslizando Nicaragua, parecía estarse superando al término del mandato de doña Violeta, en 1996. En ese entonces la CSJ estaba presidida por el doctor Guillermo Vargas Sandino, hombre íntegro, e integrada por magistrados relativamente autónomos de muchas corrientes; liberales, conservadores, social cristianos y del gabinete del presidente. De los doce, cuatro eran de origen sandinista, pero tres de ellos simpatizaban con la línea disidente de Sergio Ramírez.

La partidarización de la Corte Suprema fue producto del pacto que desde la presidencia Arnoldo Alemán forjó con Daniel Ortega en 1999. Éste no sólo obtuvo la concesión del 35 por ciento de los votos, para ganar en primera vuelta, sino la mitad de los magistrados de la CSJ y del CSE en el cual no tenía a nadie. Luego, tras arrinconar judicialmente a Alemán, obtuvo mayoría en ambos poderes. Pero lo más grave es que se convirtió en “normal” la existencia de dos bancadas partidarias entre los magistrados. Éstos a su vez comenzaron a nombrar jueces de acuerdo a su filiación partidaria y protegerlos. De doscientos jueces removidos por falta de competencia o probidad bajo Vargas Sandino, el número se redujo a dos por año.

Es de la mayor prioridad devolver al sistema judicial su independencia reformando la forma de elegir los magistrados. La sociedad civil debe asumir un rol preponderante en la selección de candidatos. Aquellos electos con mayor respaldo deberían ser vitalicios o tener períodos muy largos, de forma que no dependan de los políticos de turno. Habría que prohibirles la membresía partidaria y asegurarles una remuneración conforme a la dignidad de su cargo.

Nada es más urgente en la agenda nacional que rescatar la independencia de la justicia. Hacerlo traería un aire fresco y renovador. La justicia, como dijo John Rawls, “es la primera virtud de la instituciones sociales, así como la verdad es a los sistemas del pensamiento”. Y la justicia o es imparcial, e independiente, o es la injusticia que hizo clamar al salmista (Sal 89):

“Ustedes los poderosos, ¿en verdad dictan sentencias justas? Al contrario, actúan con mala intención; abren caminos de violencia en el país… Señor ¡rómpeles los colmillos a esos leones!”

COMENTARIOS

  1. EL AHUMADO
    Hace 16 años

    Un magistrado tíene derecho ha tener su ideología política como ciudadano y en ningún momento los magistrados de la CSJ, han relacionado su trabajo de administrar justicia con su partido al que pertenecen, lo que pasa es que usted es un enfermo antisandinista, que no hizo nada cuando fue Ministro de Educación.

  2. Chepe Perez
    Hace 16 años

    Que desgracia la de Niacragua , y una verguenza que ya no la conocen la mayoria de funcionarios que trabaja en el sistema judicial , habra pocos honesto y que conocen un poco de Deodontologia juridica , ven los casos de acuerdo a la naturaleza partidista , cometen muchas injusticia , las leyes dicen una cosa y ello hacen y la imparte de otra manera , no existe la tutela juridica para todos los nicaraguense -Nicaragua volvera a ser republica .

  3. Sergio
    Hace 16 años

    Dr. Belli,
    Sus comentarios son my acertados, como de costumbre. Nos ha descrito un problema bien conocido por todos los nicaraguenses. La interrogante es, QUE SE PUEDE HACER? Necesitamos lideres de su calidad para que ayuden a encontrar el camino a seguir. Claro que estamos muy mal, y estaremos peor con otros 5 años mas de sandinismo.

  4. democracia caudillista
    Hace 16 años

    No es sorpresa ser uno de los paise mas atrasados en materia electoral tan atrasados que sus mismos periodistas intelectuales sociedad civil creen que reeleccion o elejir al mas limpio es democracia por favor .
    La democracia se da con un padron electoral por partido el cual es la base para las primarias partidarias de precandidatos y candidatos a diputados ademas de respetar separacion de elecciones del ejecutivo y lejislativo.
    Eso de primarias partidarias o convencionakles son dedasos

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