CORRESPONSAL/JINOTEGA.-Félix Rivera
Una camioneta anaranjada sin conductor recorrió cerca de 200 metros hasta chocar contra el muro del estadio de beisbol de Jinotega. Pero antes de estrellarse pasó atropellando a una niña de 3 años y su mamá, de 21, que en ese momento caminaban sobre un andén. Eso sucedió ayer por la mañana.
Madre e hija fueron atendidas en el hospital Victoria Motta. Por suerte sólo tenían raspones y algunos golpes; nada grave, por lo que ya están fuera de peligro.
Hayzell Belén Herrera Chavarría, mamá de la niña, recuerda que todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. “Sólo sentí que algo me pasó llevando por detrás y me lanzó a mí y a mi niña a varios metros. De milagro, mi hermana Abigail no fue alcanzada”, relata la joven.
Cuando vieron lo que había pasado, varios transportistas que pasaban por el lugar se acercaron a las lesionadas y luego las trasladaron al hospital. Ya en la Sala de Emergencias, Abigail Herrera Chavarría se encargó de cuidar a su sobrina.
“Me asusté mucho y me preocupé bastante cuando vi cómo las atropellaron”, expresó la joven.
LA CAMIONETA
El dueño de la camioneta es el finquero José Ramón Aráuz Acuña, quien muy de mañanita dejó su vehículo estacionado en el costado este del Instituto Benjamín Zeledón, colegio en el que cursa el cuarto año de bachillerato, en modalidad sabatina.
Aráuz Acuña sostiene que dejó la camioneta en primera, puso el freno de emergencia y confirmó que las puertas estuvieran bien cerradas y las ventanas con el seguro puesto. “Mi susto fue cuando me mandaron a llamar para decirme que la camioneta se había ido a estrellar contra el muro del estadio”, dice.
Todo indica que lo que causó que el vehículo “agarrara viaje” fue un desperfecto en el freno de emergencia, pues agentes de la Policía lo encontraron reventado.
“La camioneta la uso en mi finca El Regalo de Dios, que queda en la comarca Montecristo. Estoy dispuesto a responder a las dos personas golpeadas”, afirma Aráuz Acuña.
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