Sergio Santamaría LA PRENSA/ARCHIVO

Grupo Alba, voraz con combustibles

El peso predominante que tiene el Grupo Alba —holding de empresas vinculada a la familia presidencial y al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)— en el mercado petrolero nicaragüense le permitiría la capacidad técnica y económica para amortizar la tendencia alcista que experimentan los combustibles en el país.

El peso predominante que tiene el Grupo Alba —holding de empresas vinculada a la familia presidencial y al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)— en el mercado petrolero nicaragüense le permitiría la capacidad técnica y económica para amortizar la tendencia alcista que experimentan los combustibles en el país.

Sin embargo, el discurso socialista y solidario que pregona la propaganda del Gobierno no existe en el lenguaje de este consorcio, el cual demuestra una voracidad comercial que supera incluso a otras transnacionales petroleras que operan en el país.

El Instituto Nicaragüense de Energía (INE), ente regulador de los hidrocarburos, dispuso en su sitio web el informe de gestión 2010, destacando que el Grupo Alba se consolidó como el importador único de petróleo y derivados del país, además de controlar el 30 por ciento del mercado de gasolineras, colocándolo como el principal operador del mercado de combustibles en el país.

Para el economista Sergio Santamaría, el Estado por medio de esta red de gasolineras —las que operan con el nombre comercial de Petronic— podría promover iniciativas comerciales que podrían amortizar la tendencia al alza de los hidrocarburos.

Dicha iniciativa es simple: bajar los márgenes de ganancias, y por consecuencia, reducir el precio en la bomba para los consumidores.

“Me parece que Petronic, como empresa del Estado, desde un mercado de competencia, debería de fijar un precio, disminuir los márgenes de comercialización que ellos tienen y disponer en sus bombas surtidoras (gasolineras) un precio que sea menor al de la competencia. De tal manera que se genere un mercado más competitivo que obligue a las demás petroleras nacionales como Esso, Texaco y Shell (actualmente Unopetrol) a ofrecer mejores precios en los combustibles”, explicó Santamaría.

El informe del INE divulgado por LA PRENSA reveló que el precio promedio que los nicaragüenses pagaron por galón de combustible durante 2010 fue de 3.87 dólares por gasolina regular, 4.03 por gasolina súper y 3.66 por diesel.

Estos precios fueron los segundos más altos del istmo centroamericano, solamente superados por Costa Rica.

“Pero lo que sucede es que si uno hace una pequeña revisión del precio de las bombas de Petronic, normalmente es mayor el precio de las bombas de Petronic que las que tienen las multinacionales”, añadió.

La empresa matriz del Grupo Alba es Alba de Nicaragua S.A. (Albanisa), una empresa cuyo 51 por ciento accionario pertenece a Petróleos de Venezuela (PDVSA) y el restante 49 por ciento está asignado a la estatal Petróleos de Nicaragua (Petronic).

“Por supuesto que ellos (Petronic) tienen la capacidad técnica y financiera para reducir sus márgenes de ganancias. Además de que tienen el ciento por ciento de la importación de petróleo, tienen el 30 por ciento de cobertura de sus bombas surtidores. Es solamente establecer estos precios reducidos como elementos de oferta”, afirmó Santamaría.

El economista calcula que a las distribuidoras de combustibles en el país (incluyendo el Grupo Alba) les quedan unos 28 córdobas por cada galón que pagan los consumidores después de descontar los impuestos al combustible.

Los nicaragüenses pagan el Impuesto Selectivo al Consumo (unos 55 córdobas por galón), y el impuesto para el Fondo de Mantenimiento Vial.

Al sumar esos componentes se llega al precio que los nicaragüenses paga por los combustibles.

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