LA PAZ/AFP
Una serie de protestas por la escasez de azúcar y el aumento de los precios se realizaron ayer en varias ciudades de Bolivia, y en una de ellas, Oruro, el presidente Evo Morales se vio obligado a cancelar un acto cívico y regresar a La Paz para evitar mayores incidentes.
Centenares de manifestantes, comandados por mineros, dirigentes de la sindical Central Obrera Regional y juntas vecinales habían decidido en la víspera aprovechar la presencia del presidente para protestar por la crisis actual.
Los sindicatos mineros hicieron explotar espoletas de dinamita y petardos en calles aledañas a la Plaza de Armas de Oruro, lo que obligó a Morales y a su vicepresidente, Alvaro García, a regresar a La Paz.
Las marchas de protesta y cortes parciales de rutas en las principales ciudades de Bolivia fueron organizadas por comerciantes que critican que la venta de azúcar —escasa en las últimas semanas— sea realizada por la gubernamental Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa).
Masivas marchas se registraron en las ciudades de Cochabamba y Santa Cruz. En la última, los vendedores cortaron la carretera que la une con Cochabamba y la vía de ingreso al aeropuerto internacional de Viru-Viru, según imágenes del canal privado de TV PAT. En La Paz y El Alto los comerciantes cumplieron un paro parcial, sin causar mayores incidentes.
“Estamos pidiendo la importación de azúcar con arancel cero y el cierre de Emapa”, afirmó en una improvisada rueda de prensa, en una calle de La Paz, el principal líder de los comerciantes, Francisco Figueroa.
Emapa decidió importar azúcar para paliar la especulación del producto y decidió venderlo de forma directa a los consumidores, lo que provocó la ira de los vendedores privados.
El vocero del gobierno, Iván Canelas, expresó que la empresa permitió superar la escasez de muchos productos y que hay sectores pobres que piden que continúe operando.
La escalada inflacionaria que vive Bolivia y el desabastecimiento de alimentos se iniciaron luego de que el presidente Morales elevara en diciembre el precio de los combustibles hasta un 83 por ciento, aunque anuló la medida cinco días después presionado por protestas sociales.
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