La unidad la hacen las bases

Por Magdalena de Rodríguez


Aunque las cúpulas políticas hagan alianzas, si los pueblos detestan a los actores o desconfían de ellos y no vislumbran los beneficios que tales maridajes vayan a reportarles, se quedarán indiferentes, indignados o burlones en sus casas y habrá abstención masiva a la hora de las elecciones. En Brasil hace años el pueblo votó masivamente por cierto animal de un zoológico obedeciendo a una consigna de protesta por los abusos del poder de entonces.

Hoy en Nicaragua dizque el PLC, en realidad el doctor Arnoldo Alemán y la directiva del Partido Conservador, unidos en una alianza rara no convencen ni a sus propias bases. El doctor Alemán con un 7 por ciento de aceptación y los conservadores, escasos y desprestigiados, son considerados por la mayoría electora como una comparsa del frentismo del comandante Daniel Ortega. Han pretendido algunos políticos hacer creer a la población que en una reciente encuesta de la Cid-Galup los porcentajes de aceptación del comandante Ortega y del doctor Alemán subieron al 47 por ciento y 23 por ciento respectivamente, lo cual es falso. La pregunta que levantó entre los leales a ambos caudillos era: ¿Quién cree usted que ganaría las elecciones presidenciales si fueran hoy? No consultaba la intención de voto, sino los resultados posibles de la votación, incluido el fraude, que todos admitimos muy probable.

En una reunión con el precandidato por UNE, don Fabio Gadea en Estelí el domingo 30 de enero recién pasado, que se planeó íntima y que resultó muy numerosa, se recordaba que el número de casillas participantes en una elección no es el factor determinante de los resultados ni dispersa el voto. Es la voluntad del electorado la que lleva a la victoria del candidato. Respetando las diferencias de tiempo y ambiente, es oportuno rememorar que en el 90 participaron 10 candidatos. Nueve eran opositores al sandinismo y ganó la casilla número uno de la UNO, con doña Violeta Barrios de Chamorro. En el 96 se presentaron 24 candidatos. 23 de oposición al sandinismo y ganó una casilla, donde iba el doctor Alemán. En el 2002 eran 5 ó 6 candidatos; ganó don Enrique Bolaños a todos sus opositores del mismo o parecido signo. Ganó don Enrique no por la casilla, sino por la simpatía que él despertaba. No por la unión de los liberales que no parecían unidos en esa campaña. La dirigencia trabajaba sin deseos de ganar. Doy fe de lo que digo, en Estelí con seguridad absoluta y en otros departamentos por comentarios serios. Se ganó la elección con los “Amigos de Enrique Bolaños”.

El electorado nicaragüense no debe dejarse engañar con viejas y gastadas frases de “oposición desunida no gana” “sólo los liberales juntos damos el triunfo”, y aquello de “la campaña de Fabio Gadea no arranca”. Claro que arranca. Ya arrancó y a pasos firmes. El plan de gobierno que don Fabio expone en cada comparecencia y por escrito en sus Cartas de Amor a Nicaragua y que pronto veremos concretado de manera simple y sencilla, al alcance de todos, llena y satisface las ansias de honradez y cambio en la gestión gubernamental del pueblo de Nicaragua.

La casilla 9 elegida por don Fabio Gadea Mantilla será la que obtenga la inmensa mayoría de votos porque en ella está el hombre limpio que proclama la Revolución de la honradez como su bandera y la población que ha puesto en él su esperanza reza esta consigna: La Unidad la hacemos las bases.

La autora fue diputada socialcristiana a la Asamblea Nacional.

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