Ayer se realizó en Guatemala la tradicional Caravana del Zorro, un evento que sucede el primer sábado de febrero desde hace 50 años, en la que una multitud de motorizados viaja unos 220 kilómetros en peregrinación desde la capital guatemalteca hasta la Basílica de Esquipulas para venerar al Cristo Negro de Esquipulas. El acontecimiento anual fue declarado el viernes Patrimonio Cultural Intangible de Guatemala, por el Ministerio de Cultura y Deportes, porque constituye “una tradición de fervor religioso y un movimiento que recoge manifestaciones sociales, culturales y económicas”. Los miles de motociclistas pagan una cuota destinada a la compra de útiles y mobiliario para escuelas públicas pobres.
LA PRENSA/AFP/JOHAN ORDONEZ