La sonrisa de Porfirio Altamirano no ha cambiado, ya tiene 68 años, pero sigue teniendo el espíritu enérgico de aquel chavalo que se fue a jugar a Estados Unidos lleno de ilusión, con unos cuantos dólares en el bolsillo, pero con un tesoro natural, un brazo derecho para lanzar con bravura y efectividad.
“La verdad es que tuve una muy buena temporada y estoy muy honrado en recibir este premio en mi país, es un reconocimiento muy importante”, declaró Wilton anoche en el Holiday Inn.
Mantenerse en una liga tan competitiva es difícil, pero para López ha sido un reto, que enfrenta cada día.
“Trato de concentrarme, entrenarme fuerte y cuando estoy en el juego sólo lanzo, sin temores”, admite.
Pero ¿cuál ha sido el duelo que más recuerda? “Fue cuando saqué a Albert Pujols. Cuando pitcheo no le temo a nadie”, dijo López.
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Anoche en el Hotel Holiday Inn Porfirio lucía elegante, zapatos negros, brillantes de tan limpios, traje azul oscuro, y un cabello impecable. Porfirio se vistió adecuado para la ocasión, ya que la XX Ceremonia de Premiación de la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua (ACDN) fue en honor a esta leyenda del beisbol de Nicaragua.
“¡Hola, cómo estás, Germansón!”, saludó animado a su viejo compañero de selección, Germán Miranda, como si al verlo recordara buenos momentos.
“Cómo le podría decir, estoy agradecido y contento por este homenaje, también estar junto a grandes personalidades y viejos compañeros de equipo”, expresó Altamirano.
Porfirio tiene muchas memorias tanto en la selección como en las Ligas Mayores en Estados Unidos, principalmente con los Filis de Filadelfia y los Cachorros de Chicago, pero nunca olvidará lo doloroso que fue alejarse del beisbol, luego de su lesión en el brazo.

“Fue horrible, me operé para saber si podía seguir jugando, pero no sirvió de nada, es difícil alejarse de lo que uno más quiere”, confiesa el “Guajiro”.
La sonrisa vuelve al rostro de Porfirio cuando recuerda sus juegos memorables, como el de Cuba en el Mundial de Colombia en 1976, aislando de manera espectacular 11 hits, y luego todas sus hazañas en la liga nicaragüense, sobre todo en la temporada de 1977, en la que logró 21 victorias y cuatro reveses con el equipo Estelí.

“Aún siento la pelota en mi mano, es inolvidable lanzar ante equipos como Cuba, o ser parte de los Filis, estoy agradecido con Dios por lo que he vivido”, dijo.
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