SANÁ/AFP
El presidente de Yemen, Alí Abdalá Saleh, en el poder desde hace 32 años, anunció ayer que no se presentará a la reelección e hizo otras concesiones a la oposición, que mantuvo para hoy una manifestación contra el mandatario.
Tras las multitudinarias manifestaciones en Yemen, desde el 27 de enero, inspiradas por las protestas populares en Túnez y Egipto, el mandatario propuso formar un “gobierno de unidad nacional“, indicó que aplazará las elecciones legislativas previstas para el 27 de abril, muy cuestionadas por la oposición, y que quiere que antes de los comicios se realicen reformas políticas.
“No habrá gobierno hereditario ni presidencia vitalicia”, dijo Saleh, cuyo actual mandato culmina en 2013, durante una reunión extraordinaria del Parlamento y del Majlis Al Shura (consejo consultivo), en momentos en que la oposición preparaba manifestaciones para un nuevo “día de la ira” el jueves.
Estados Unidos saludó estas declaraciones, que el portavoz del Departamento de Estado Philip Crowley calificó de “positivas”.
Saleh, reelecto por siete años en 2006, también instó a los partidos opositores, congregados en el “Foro Común“, a “interrumpir las manifestaciones callejeras” y reanudar el diálogo sobre las reformas políticas.
Antes del 27 de enero ya habían tenido lugar protestas en este paupérrimo país del sur de la Península Arábiga que habían llevado al gobierno a anunciar aumentos salariales para “prevenir problemas similares a los de Túnez“, según un analista.
La oposición de Yemen pensó que Saleh tenía planeado transferir el poder a su hijo Ahmad, quien dirige la guardia republicana, una unidad muy selecta de las fuerzas armadas.
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