No puedo dejar de señalar mi asombro al enterarme que cuatro plantas de rebombeo del sistema de tratamiento de las aguas residuales de la ciudad de Managua han estado fuera de servicio debido a que fueron inundadas por la crecida del nivel del agua del lago Xolotlán.
A mediados de 1998, cuando se estaba construyendo en la costa del lago Xolotlán la planta de tratamiento de las aguas residuales de la ciudad de Tipitapa, a un nivel inferior a los 42 msnm, señalé ante las instancias correspondientes el riesgo que existía de que estas obras fueran inundadas por una probable crecida del lago Xolotlán, dejándolas con ello inhabilitadas.
Mi argumento era sencillo: si el lago había alcanzado los 43.33 msnm en 1933, era probable que volviera a alcanzar este nivel y por lo tanto las obras de tratamiento iban a quedar inutilizadas, perdiéndose varios millones de dólares que se habían obtenido a través del BID.
Agregaba que era necesario considerar una altura extra de diseño, debido al efecto del oleaje que se produce en este lago. Se estima que esta altura debe ser de 2.00 m. Siendo conservador en las estimaciones y tomando un metro para evitar los efectos del oleaje, cualquier obra que se deseara construir en las costas del lago Xolotlán debería estar por encima de los 44.33 msnm.
Las autoridades de INAA y del FISE consideraron que estos argumentos no eran valederos ya que, a su juicio, el lago se estaba secando y decidieron continuar con la construcción de la planta de tratamiento. Pocos meses después se presentaron las lluvias atribuidas al huracán Mitch, que elevaron el nivel del lago a 42.10 msnm, sumergiendo las plantas de tratamiento que se estaban construyendo, dejándolas completamente inhabilitadas.
En ese tiempo, existían acuerdos con el Marena para que este tipo de obra no requiriera de Estudios de Impacto Ambiental.
Una década más tarde se comete el mismo error y se construyen obras por debajo del nivel histórico alcanzado por el lago Xolotlán. Pero esto no es la razón principal de mi asombro. Me llaman la atención los siguientes aspectos:
1. Esta obra debió requerir de un Estudio de Impacto Ambiental. Si éste se hizo, debió ser aprobado por las unidades ambientales de Enacal, INAA, la Alcaldía de Managua y por el Marena. Al aprobar un estudio sustentado indebidamente, los funcionarios que lo hicieron deberían ser corresponsables del daño ocurrido.
2. Conociendo Ineter esta cifra histórica, ¿habrá advertido sobre los riesgos que significaba la construcción de la obra por debajo del nivel máximo alcanzado por el lago Xolotlán? ¿O es que dio la alerta y no la tomaron en serio?
3. ¿Y qué sucedió con los hidrólogos nicaragüenses que trabajaron en el diseño de la obra y en el estudio de impacto ambiental? ¿Desconocían esta cifra histórica y por ello no le prestaron atención?
4. Y si fallaron los colegas nicaragüenses, ¿los colegas extranjeros no tuvieron tiempo de investigar los registros históricos que posee Ineter?
La Procuraduría Nacional para la Defensa del Medio Ambiente y Recursos Naturales debe investigar el procedimiento seguido para otorgar el permiso ambiental necesario para la construcción de este sistema de tratamiento y tomar las medidas que mandata la ley. De lo contrario, se seguirán cometiendo los mismos errores y el Estado perdiendo dinero que al final los contribuyentes deben pagar.
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