Luis Vega Miranda

Predicción escalofriante

Observando la fragmentación de la oposi- ción política de Nicaragua, voy creyendo que la ilegítima reelección por tercera vez del candidato a la presidencia de la República, Daniel Ortega, es casi inevitable. Como dice Fabián Medina en una de sus columnas de los días jueves en el Diario LA PRENSA, el presidente y candidato facturado por los magistrados con término vencido de la Corte Suprema de Justicia tiene la oposición política “hecha a su medida”. Ningún otro dictador, en la historia de Nicaragua, ha tenido una oposición “ideal” como la que se le presenta ahora a Ortega para las elecciones del próximo mes de noviembre.

No se necesita ser médium o el Oráculo de Delfos para vaticinar la posible derrota de la oposición política nacional en esos comicios si va dividida, tal como se encuentra ahora a escasos ocho meses de su realización. En el escenario político pareciera que la contienda electoral no es para derrotar a Ortega, sino para conseguir cargos en la Asamblea Legislativa. Ya parece que dan por descontado que el presidente Ortega se reelegirá y que la “lucha opositora” se dará en la Asamblea de diputados.

Los cálculos políticos están a la vista. Los partidos se agrupan por separados y todos hablan de unidad. ¿Cómo es posible que separados y con posiciones irreductibles puedan aspirar a una unidad coherente y sólida contra Ortega? Los líderes de los partidos de oposición parecen no pensar como el sentido común reclama: “¡Únanse!” Sino como su lógica de interés personal les indica: “¡Únanseme!”. Con ese criterio las “cabezas” de los dirigentes opositores nos llevan a una predecible derrota electoral desde ya.

Es más, el terrible vaticinio, como resultado del desarrollo de los eventos que estamos viendo (y es posible que así lo reflejen algunas encuestas), será: que Ortega puede ganar sin necesidad del fraude que ha venido preparando desde que llegó de nuevo al poder. Aunque de todas maneras será difícil que deje de hacerlo; es la naturaleza del partido que dirige.

Quizá la oposición política democrática esté decepcionada por lo que el marxismo criollo ha hecho y es capaz de hacer: decretos inconstitucionales, sentencias judiciales que reforman la Carta Magna, cañonazos de miles de dólares a algunos diputados y la represión física de las turbas gubernamentales. Pero esto en parte es responsabilidad de ellos mismos, por la falta de cohesión en la Asamblea y por la forma en que se han venido manejando. Y por lo que se ve, nos quieren dar más de lo mismo, porque la mayoría de los diputados ambicionan reelegirse; nadie piensa en quedarse afuera.

Mientras priven más las ambiciones personales y no la verdadera política que clásicamente es el arte de gobernar, la búsqueda del bienestar y felicidad del pueblo, la promoción humana y respeto a la dignidad de la persona, Nicaragua podría verse encaminada a ver hecha realidad las peores pesadillas anunciadas por un comandante sandinista.

COMENTARIOS

  1. elhombredelamancha
    Hace 16 años

    El orteguismo gobierna Nicaragua no gracias a sus virtudes, sino mas bien por los vicios del orteguismo. El orteguismo pudo atraer hacia si al PLC (oposicion aparente y «oficial») para que fuera su «paralela». Por un precio muy barato el alemanismo permite al frentismo reinar.
    Ortega ha practicado otra virtud maquiavelica (y diabolica):
    ha promovido por anos el fraccionamiento del pueblo. Como
    Herodes ha descabezado desde el comienzo a los jovenes
    politicos con el rumor y el desprestigio.

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