Al recibir del Gobierno de Francia la Orden de la Legión de Honor, en el grado de Caballero, Vilma Núñez de Escorcia aseguró que la lucha por la plena vigencia de los derechos humanos en Nicaragua “aún está lejos de ganarse”, porque el gobierno de Daniel Ortega trata de imponer medidas autoritarias.
El embajador de Francia, Thierry Frayssé, al imponer la medalla con la que su país reconoce los casi cincuenta años de lucha de Núñez, por el respeto a los derechos humanos, dijo que aunque Francia se precia de ser “la patria de los derechos humanos”, esta distinción no pretende “dar lecciones”, sino “expresar la profunda admiración y reconocimiento a una hermana totalmente entregada a la defensa de un ideal común”.
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- El embajador de Francia, Thierry Frayssé, explicó que la Orden de la Legión de Honor es la más prestigiosa de las que otorga el Gobierno de esa nación. La entregan a personalidades de cualquier país que “prestan servicios prominentes en su área de competencia”.
Frayssé señaló que la distinción es extensiva a todos los “actores nicaragüenses que militan en favor de los derechos humanos, tanto en el Cenidh como en otras organizaciones”, porque su lucha se mantiene vigente.
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Núñez, quien fue distinguida la noche del jueves, invitó a los nicaragüenses a unirse a la lucha para evitar que la historia “nos juzgue” como un pueblo que aceptó pasivamente la “imposición de un proyecto autoritario”.
Para la fundadora y presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), el reconocimiento que le otorga el presidente francés Nicolás Sarkozy, en un momento crucial para el país, es un estímulo que reafirma su compromiso de “seguir defendiendo los derechos humanos sin exclusión”.
También lo considera como un reconocimiento a la validez de una lucha que está vigente en todo el mundo, porque en Nicaragua “estamos aún muy lejos de ganar”, ya que el Gobierno “está repitiendo muchas de las prácticas autoritarias del dictador de ayer”.
ESTIMULAR EL CAMBIO
Núñez invitó a los nicaragüenses a “asumir el reto que la defensa de los derechos humanos nos plantea en las actuales circunstancias del mundo y de nuestra patria”.
Asumir ese desafío “nos da la oportunidad” de ser partícipes de promover una causa justa, verdadera, limpia, que no admite cuestionamiento, y muy necesaria porque en un país donde los gobernantes le temen a la libertad “nunca podrá haber democracia”.
“Quienes defendemos los derechos humanos en la Nicaragua de hoy estamos obligados a emplear todas nuestras capacidades y fortaleza moral, para estimular el cambio y promover el verdadero respeto a la plena dignidad humana”, afirmó Núñez de Escorcia.
Explicó que también es obligación de los defensores de los derechos humanos dejar al descubierto “la falsedad de las campañas” en las que el Gobierno proclama “una restitución de derechos”, ya que sus programas están basados “en el sometimiento a cambio de migajas y falsas promesas”.
Según Núñez, “si defendemos nuestros derechos, si cumplimos con nuestro deber, si asumimos el reto, si aceptamos emprender esta ardua tarea, la historia de Nicaragua nos juzgará no como a un pueblo que aceptó pasivo la imposición de un proyecto autoritario, sino como un pueblo que resistió valiente y activamente la violación de sus derechos humanos”.
EL AUTORITARISMO
El embajador Frayssé dijo que “sabemos que algunos regímenes promueven una libertad formal, olvidándose de las condiciones económicas y sociales de los pueblos; otros, al contrario, toman pretexto de sus éxitos económicos para mantener varias formas de autoritarismo”.
Además, “muchos gobiernos alegan que uno u otro de los derechos no son prioridades; siempre hay algo más urgente que resolver antes, la crisis económica, la seguridad o la supuesta inmadurez de las sociedades, para no ponerlos en práctica”, lamentó el diplomático.

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