LA PAZ/ EFE
El Presidente de Bolivia, Evo Morales, cumple hoy cinco años en el poder en uno de sus peores momentos, tras sufrir dos inesperados reveses políticos, con una baja popularidad y urgido de resolver el “cáncer” que supone para el Estado la subvención en el precio de los combustibles.
Aunque el mandatario ha tratado de minimizar el impacto de los reveses sufridos, los últimos días han estado marcados en Bolivia por la polémica sobre las decisiones que debe tomar para recomponer su equipo de Gobierno y sus próximas medidas económicas.
El primer y quizás el peor golpe lo sufrió hace tres semanas cuando protestas sociales, en particular en su bastión de la ciudad de El Alto, le forzaron a retroceder en su decisión de subir el coste de los combustibles hasta en un 82 por ciento. Como no había sucedido antes, los manifestantes pidieron la renuncia del mandatario.
A juicio del politólogo Jorge Lazarte, Morales ha sido víctima de sus propios errores y de una “arrogancia” en la forma de gobernar.
El segundo revés se produjo esta semana cuando Paraguay otorgó asilo al ex gobernador del departamento sureño de Tarija, Mario Cossío, uno de los mayores opositores de Morales. Cossío, quien fue destituido en diciembre pasado, alega ser un perseguido político, mientras que el Gobierno lo ha tildado corrupto, separatista y conspirador, lo mismo que dice de los gobernadores opositores de Santa Cruz y Beni, que también afrontan diversas denuncias del Ejecutivo y temen perder sus cargos.
A juicio de Lazarte, el refugio para Cossío es “la peor derrota política externa” de Morales, después de haber enviado a una de sus ministras a Asunción para “presionar” a las autoridades paraguayas, sin resultados positivos.
Estos días, Brasil también dio asilo a otros tres opositores de menor importancia política, pero que se suman a más de un centenar de bolivianos radicados en ese país en la misma situación.
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