El fenómeno climático de La Niña alcanzó recientemente su máximo nivel desde que apareció el año pasado. Sin embargo, Nicaragua no sufrirá de forma intensa su impacto.
Así lo indicó Julio Oporta, meteorólogo del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter). “No esperamos mucha relevancia, estamos en etapa seca”, afirmó.
Esto se debe a que La Niña se expresa en inundaciones, huracanes y tormentas en Nicaragua, pero resulta que actualmente lo que predomina es la época seca en el país, por lo que no es muy probable que la situación se revierta de forma repentina, explicó Oporta.
Esto puede sonar un poco extraño, debido a que en Norteamérica hay olas de frío intensas y en Sudamérica los aguaceros parecen el diluvio. Incluso en Honduras está lloviendo con cierta intensidad.
Sin embargo, las vaguadas o nubes de lluvia que llegan desde el norte alcanzan apenas a Honduras, pero no a Nicaragua.
Algunos de los efectos secundarios que Nicaragua recibe de esos fenómenos provocados por la presencia de La Niña son las lluvias que se presentan en las regiones autónomas del Atlántico.
Pero esto es normal, aseguró Oporta, debido a que en estas regiones llueve durante casi todo el año, por lo que no es extraño que haya precipitaciones en enero o alguno de los próximos meses.
La razón de tanta lluvia, según el especialista, es que estas regiones están ubicadas frente al Mar Caribe, donde golpean los vientos alisios a menudo cargados de humedad marítima, provocando así las precipitaciones.
Oporta expresó que La Niña también podría influir en las temperaturas, pero esto afecta en estos momentos a los países del Norte en especial, donde las heladas han llegado al punto de suspender vuelos comerciales.
La Niña es un fenómeno global, porque afecta a todo el mundo. Se trata de la versión contraria al fenómeno de El Niño, que en Nicaragua causa sequía en casi todo el territorio nacional.
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