Una nueva modalidad de asaltos express pone en alerta a los capitalinos. A bordo de motocicletas, los asaltantes deambulan por las calles, armados, para timar a quien se encuentren. No importa si son niños o adultos.
Hace algunas semanas, “Luis”, un niño de 12 años que habita en el barrio Isaías Gómez, se encontraba jugando frente a su casa a eso de las nueve de la noche, cuando de pronto un tipo se le acercó.
El niño jugaba con un nintendo y al parecer el ladrón confundió el aparato y creyó que se trataba de un celular.
“Dame el celular”, le dijo mientras lo apuntaba con una pistola calibre 45.
A pesar de que habían más personas en la cuadra, los ladrones no dudaron en asaltar al menor que, luego de entregar su juguete, comenzó a correr e intentó tirarse al suelo cuando escuchó la detonación.
Mientras el ladrón se alejaba para abordar la motocicleta donde su “compañero” lo esperaba, disparó y la bala le atravesó al brazo izquierdo al niño.
- La falta de placas que ayuden a identificar a los malhechores es un punto a favor de la delincuencia.
La mayoría de éstas estaría destinada para la identificación de motocicletas y el costo total alcanzaba los 270 mil y 280 mil dólares, según informó LA PRENSA.
Entonces, el subdirector de la Policía, comisionado general Javier Maynard, declaró que la demanda real era de 50 mil placas y que el excedente se usaría para cubrir la demanda hasta el 2012.
LA PRENSA buscó la versión de la Policía Nacional, pero su vocera no contestó nuestras llamadas.
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Algo parecido le sucedió también a Juan Antonio Murillo, de 56 años, quien labora en el Ministerio de Educación.
Una noche, al volver a su casa, terminó siendo escoltado por cuatro tipos a bordo de dos motos.
Murillo iba en su motocicleta a eso de las 11:00 de la noche. De pronto, cerca del kilómetro 14 de la Carretera Vieja a León, se dio cuenta que le apuntaban con dos pistolas.
Anillos, mochila, 400 dólares, 12 mil córdobas y hasta el casco les fueron arrebatados. De remate, hasta lo golpearon.
“Pero fijate que no se me llevaron las tarjetas de crédito. Solo se me llevaron las cosas de valor y el dinero en efectivo”, comenta Murillo, quien aún se llena de ira por la impotencia de haber sido despojado de sus pertenencias sin haber tenido oportunidad de defenderse.
Ambos casos no fueron denunciados en la Policía Nacional, sin embargo, el jefe del Distrito Tres, comisionado mayor Emilio Rodríguez, afirma que ha sabido de casos similares en los distritos Dos, Cuatro y Cinco de la capital.
¿PLAN POLICIAL?
Según el comisionado mayor Rodríguez, entre las características de lo que llama “asaltos express” menciona que son tipos a bordo de motocicletas negras, en su mayoría sin placa, vestidos con colores oscuros o con cascos de protección que les ayudan a ocultar el rostro.
En el Distrito ya han puesto denuncias sobre estos asaltos, aunque casi siempre la ciudadanía prefiere no hacerlo ante la falta de respuesta satisfactoria por parte de la institución a cargo de la seguridad pública.
El jefe del Distrito III asegura que hay un plan policial en marcha con el que se espera sacar de circulación a las motocicletas que no posean placa.
Sin embargo, es evidente que por las calles de Managua circula gran cantidad de motocicletas sin su debida placa. Ante este cuestionamiento, Rodríguez respondió que es probable que sean vehículos con permisos especiales, mientras esperan la entrega de sus placas.
“Estamos duros con eso. El que anda sin placa no circula”, dijo Rodríguez.
Este fin de semana LA PRENSA supo de otros dos casos ocurridos en el barrio San Judas. Un niño sentado en la acera de su casa fue sorprendido por dos tipos vestidos de negro y a bordo de una motocicleta del mismo color.
Le apuntaron con una pistola y le obligaron a entregar el celular con el que se encontraba chateando.
Otro joven de 20 años, que prefirió el anonimato, fue asaltado mientras bajada las gradas en el porche de su casa, a eso de las seis de la tarde. Los motorizados, con sus respectivos cascos para ocultar sus rostros, le apuntaron con una pistola y le quitaron el celular y la billetera.
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