Ladislao Rubio, Gerente de Programas en Nicaragua del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), reconoce que el problema de la pobreza rural es enorme, pero prefiere ser optimista en que la lucha por reducir los niveles en el país está teniendo resultados alentadores.
FIDA es la agenda de Naciones Unidas dirigida a reducir la pobreza rural. En su último informe indica que de los 1,200 millones de personas en todo el mundo que consumen menos de un dólar estadounidense al día; el 75 por ciento trabaja y vive en las zonas rurales. En América Latina y el Caribe vive el 6.7 por ciento del total de pobres.
Cifras oficiales indican que la pobreza en la zona rural en Nicaragua es del 18.2 por ciento, es decir un millón 45 mil 9 habitantes padecen este flagelo de la población total. Rubio dice que hay temas por atender, pero cree que se va por buen camino.
Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina, pero ¿cómo la percibe FIDA realmente?
En Nicaragua estamos presente desde los años ochenta. En el país hemos hecho una inversión desde ese período hasta la fecha de más de 220 millones de dólares, de los cuales actualmente tenemos tres proyectos bajo ejecución por 67 millones (dólares) en total, más una recientemente aprobada en diciembre pasado por un monto total de 15 millones de dólares dirigido a la Costa Caribe. Nicaragua es el segundo país más pobre de toda América Latina, eso es así, pero que ha verificado cambios relevantes ya hace un tiempo. América Latina en general, pero particularmente Nicaragua se encuentra con esta situación que vale la pena señalarla.
La crisis agrícola que ha empezado en 2008, lo que fue un aumento importante de los precios agrícolas, ese aumento sin duda ha redundado en importantes problemas sobre todo para el sector urbano, pero ha implicado algunos beneficios para el sector rural. Eso si usted lo ve en las mimas cifras que aparece Nicaragua, en la encuesta que publicó hace poco tiempo FIDEG (Fundación Internacional para el Desafío Económico Global) donde aparece una reducción importante de la pobreza extrema, que si no me equivoco pasó del 17 al 9 por ciento en estos últimos cinco años. No necesariamente ha cambiado la pobreza.
¿Por qué estoy sacando estos datos? Porque yo creo que Nicaragua es un país que se ha especializado en lo que ha sido la producción agrícola, es de alguna manera el proveedor de bienes de consumo de la región centroamericana, y esto ha tenido en esta crisis un impacto positivo para el sector rural.
Creo que en este sentido tenemos que entender al sector agrícola nicaragüense y al sector rural con una dinámica relevante. Yo estoy yendo a Nicaragua desde inicios de los años noventa a la fecha, y yo he notado en estos años un cambio importante a nivel de todo el sector agropecuario, no sólo al sector más pobre sino al sector más dinámico que ha logrado mejorar su incursión al mercado tanto nacional como internacional.
¿Qué cambios son los que percibe?
(Por ejemplo) si uno pasea por el campo agrícola lo que ha sido el mejoramiento del hato ganadero que después de la guerra se había disminuido notablemente, pero sobre todo a inicios de los años 2000 el hato ganadero se había mejorado y hoy están muy buenos los niveles.
Se nota la dinámica agrícola, la producción debido tanto a las políticas internas que se vienen aplicando a lo largo de estos años como a nivel de los buenos precios que se están dando, creo que estamos logrando eso. Por ejemplo en el café Nicaragua se está ubicando en el sector de exportación de calidad.
En el sector de frijoles Nicaragua se ofrece como el productor (más grande) para toda la región. En el sector lechero en particular tiene una dinámica muy importante, y ahora están apareciendo rubros que están emergiendo como es el cacao, el arroz y la miel. Insisto que uno cuando va al campo ve un dinamismo que hace mucho tiempo no veía.
Pero el acceso a la comida, a la educación y salud que tiene que ver con el bienestar de la gente es más difíciles para un nicaragüense en el campo. Es uno de los puntos que señala el FIDA en su informe.
Lo que estoy tratando de resaltar es en la dinámica que se ha observado y en este sentido hablando de pobreza extrema la encuesta de FIDEG lleva que se ha reducido casi 9 puntos. Yo creo que es un dato relevante y eso para mí tiene que ver con la dinámica agrícola.
Nicaragua es productor de granos básicos, de bienes relacionados directamente al consumo y creo que es más fácil atender a poblaciones cuando hay crisis alimentaria, cuando hay crisis a nivel en la sociedad, es más fácil cuando están concentrados en determinados lugares, por ejemplo en el sector urbano, lo que es mucho más difícil al sector rural porque hay una gran dispersión.
Ahora cuando nos encontramos en un país como Nicaragua que ha mejorado la producción agrícola es bastante lógico que los primeros que han accedido estos recursos ha sido la población extrema a nivel rural. Eso es a nivel de pobreza extrema. Claro que aún hay dificultades a nivel de una infraestructura productiva y social que todavía debe ser mejorada, pero eso obedece a la disponibilidad de recursos que tiene el país.
HUBO EXCEPTICISMO CON BONO PRODUCTIVO
El Gobierno impulsa el programa de bono productivo y entiendo que FIDA trabajan con éste. ¿Cómo lo valoran?
Cuando el Gobierno propuso esta forma de intervención nosotros, como muchos otros cooperantes, fuimos un poco escépticos pero también lo apoyamos al principio porque estamos convencidos, es una política del FIDA a nivel mundial, que lo relevante es cuando existe política nacional. Un proyecto aislado no es suficiente.
Asumimos ese riesgo con el Gobierno, digo al principio con bastante escepticismo pero, como lo confirmamos ahora y lo confirman otros cooperantes, vemos que este bono ha tenido un muy buen resultado. Primero porque está destinado a las mujeres, que pienso tienen principios como es la protección alimentaria hacia su familia. Lo poco que tienen seguramente lo van a destinar para alimentar a sus hijos.
En segundo lugar tienen mayor propensión al riesgo que el hombre, están dispuestas a arriesgar un poco más para reproducir lo poco que tienen. Están dispuestas a producir pocos metros de pasto, a vender un poco de huevos, es decir a moverse de forma distinta que los hombres que somos mucho más pasivos frente a lo que nos ofrece la naturaleza. Somos más agricultores, nos gusta más arar la tierra, pero somos menos propensos a trabajar bien con los negocios. Creo que esto ha sido una apuesta interesante que se ha demostrado exitosa en el caso del bono productivo.
Sin embargo se ha cuestionado que tiene una tendencia a favorecer con fines partidarios.
Yo tengo la gran ventaja que cada vez que voy a Nicaragua voy mucho al campo donde hay una dinámica productiva interesante y una menor tensión que a nivel urbano. Toda esta diferenciación que usted menciona yo no la percibo en el campo, no percibo que un programa esté dirigido a un solo partido político, creo que tiene un espectro más amplio. Es mi percepción cada vez que voy al campo.
FIDA apoya este programa con 4 millones de dólares. ¿Qué valoración tienen del manejo de los recursos?
Muy buena. Claro que este programa ha ido madurando, ha aprendido sobre la marcha. Creo que es muy importante, y es una de las cosas que el Gobierno debe hacer cada vez más, que no es suficiente con el acceso a recursos productivos como es la vaca, como es el chancho y las gallinas por parte de las mujeres, sino que es importante el acompañamiento técnico. Nosotros eso es lo que hemos tratado de hacer. Le vemos además (como) un buen indicador que es fácil de medir, y es la recuperación del fondo revolvente por parte de las propias mujeres.
El país ha perdido respaldo de la cooperación externa. ¿Les preocupa que termine afectando los programas dirigido al combate a la pobreza?
El fenómeno del retiro de la cooperación está sucediendo en toda América Latina, no solamente Nicaragua. Los países donantes están priorizando mucho más inversión en África, obedece a razones estratégicas propias. Pero como FIDA mantenemos nuestro compromiso con Nicaragua, eso no cambia.
Si hay un problema que nos pasa en toda la región que la cooperación está dejando América Latina, que nos obliga a ser mucho más precisos con los recursos que tenemos. Creo que sí es un desafío que cada país lo va asumiendo a su manera.
Pero sí insisto con respecto a Nicaragua no soy negativo. A diferencia del resto de países de Centroamérica es el único país que ha logrado reducir la pobreza extrema. Creo que los nicaragüenses deben estar orgullosos que después de tantos años de combate a la pobreza, el único país, dejando de lado a Costa Rica y Panamá, el único país que realmente ha logrado (reducir) la pobreza extrema, es un dato clave. Hay que aprovecharse esas oportunidades. Tengo una visión optimista.
INVERTIR EN EDUCACIÓN
¿Qué se necesita para que los pobres de hoy dejen de serlo?
Lo que estamos observando a nivel de América Latina y otros países con cierta dinámica es que la inversión en la agricultura tiene una relación directa con la reducción de la pobreza. A nivel macro un aumento de la producción agrícola determina una reducción de la pobreza. Entonces para nosotros pensamos que hay que crear las condiciones para aumentar las inversiones en el sector agropecuario, y pensamos que éstos son los temas claves dado que la agricultura había perdido cierta relevancia, hoy se está recuperando a nivel de América Latina.
¿Es la única manera?
Hay que producir más alimentos, hay que evitar que la gente siga yéndose a las ciudades. Vemos que se crean estos cordones marginales que son muy difíciles de atender, que las ciudades ya no alcanzan, que los niveles de hacinamiento son muy peligrosos. Mientras que la calidad a nivel de vida en el sector rural, aunque puede ser mucho más aburrida para los jóvenes, es mucho mejor. Tiene que haber un esfuerzo de nuestras sociedades, gobiernos, para lograr que los jóvenes sobre todo se queden en el campo, eso implica crear mejores condiciones de infraestructura en términos de educación, trabajo, salud. Poder lograr que la gente también quede en el campo, apuntando a los jóvenes. Es un gran desafío.
Sin duda también el tema de educación. Vemos los países como Italia, que para salir de su condición de pobreza después de la Segunda Guerra Mundial, lo que han hecho los padres es mandar a sus hijos a estudiar. Mientras los hijos están estudiando los padres siguen siendo pobres, pero cuando vuelven al campo ya los hijos más educados con títulos universitarios lograron revertir la producción agrícola. Es un buen ejemplo relevante de lo que puede llevar hacer la inversión en la educación y el retorno de los jóvenes al sector agropecuario.
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