WASHINGTON/ EFE
El Gobierno de EE.UU. pidió ayer de nuevo a las autoridades cubanas que liberen “inmediatamente” al contratista estadounidense Alan Gross, detenido en La Habana desde hace más de un año sin cargos y al que la isla acusa de espionaje.
El portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, indicó en un comunicado difundido al término de la cuarta ronda del diálogo migratorio que mantuvieron ayer EE.UU. y Cuba en La Habana que la delegación estadounidense, encabezada por la subsecretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, abordó el caso de Alan Gross y pidió “su inmediata liberación”.
EE.UU. suele urgir a La Habana en cada oportunidad, indirectamente y directamente, y en todos los diálogos migratorios que han mantenido desde la detención el 3 de diciembre de 2009 de Gross, a que ponga al contratista de 60 años sin demora en libertad. Gross es un subcontratista de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional ( Usaid ) y trabaja para la empresa Development Alternatives (DAI), con sede en Maryland, que se dedica a labores de desarrollo en otros países.
Fue detenido por haber distribuido tecnología a una comunidad judía en la isla, pero La Habana, que le acusa de espionaje, nunca ha presentado cargos contra él. EE.UU. ha negado reiteradamente las acusaciones del Gobierno cubano en contra de Gross.
En cuanto al tema migratorio que se abordó en el diálogo, que se celebró por cuarta vez desde que se reanudaron las conversaciones sobre esta materia el 14 de julio de 2009 en Nueva York, el portavoz del Departamento de Estado indicó que EE.UU. “reafirmó el compromiso de Estados Unidos con la promoción de una migración segura, legal y ordenada”.
La delegación cubana estuvo encabezada por el viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Dagoberto Rodríguez. La agenda del diálogo de ayer “reflejó las prioridades que tiene desde hace tiempo EE.UU. en los asuntos de migración cubanos”, señaló Crowley.
Así, la delegación estadounidense destacó áreas en las que la colaboración en temas migratorios ha sido fructífera, pero también identificó temas que han representado un obstáculo a la plena implementación de los acuerdos, indicó el portavoz.
EE.UU. y Cuba retomaron hace dos años el diálogo migratorio después de seis años de suspensión, desde 2003, cuando funcionarios de inmigración de ambos países se reunieron por última vez. Los contactos fueron suspendidos por orden del entonces presidente estadounidense George W. Bush un año después.
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