Humberto Belli Pereira

Los candidatos ante la revolución educativa

¿Cuál, de los personajes que hoy se perfilan como posibles candidatos, tiene el mejor plan para mejorar la educación nicaragüense? Si usted no lo sabe, es porque en nuestras campañas electorales rara vez se debaten propuestas para mejorar el país. Parte de culpa la tienen aquéllos: suelen prometer metas grandiosas, como “empleo y educación para todos”, pero no mencionan los medios o forma de lograrlas. Parte de la culpa la tiene el electorado: no aplauden ideas bien planteadas, sino el discurso emocional o el ataque al adversario.

En una sociedad de ciudadanos pensantes, por el contrario, las formas en que los aspirantes a gobernar proponen mejorar las cosas pesa en las urnas. Por eso el Arzobispo de Managua, monseñor Brenes, en su homilía del primero de enero llamaba a “que la campaña electoral sea un tiempo de buenos proyectos que beneficien a nuestra Patria”.

Dentro de los buenos proyectos podrían destacarse aquéllos que propongan medios realistas y audaces para mejorar la educación. Los pobres no saldrán de su postración sin mejores oportunidades de educarse. Por eso es vital buscar la forma más eficaz de brindárselas. Entre las distintas iniciativas que con este propósito han emprendido algunos países de América Latina, una de las más revolucionarias y promisorias es el proyecto de “Una Computadora para cada Niño”.

Su autor fue Nicolás Negroponte, del MIT (Massachusetts Institute of Technology). Su propósito era hacer accesible a niños pobres un instrumento de aprendizaje basado en el “aprender-haciendo”. Para eso ideó una computadora portátil de plástico irrompible, operada con energía solar, capaz de conectarse al Internet, y barata (cien dólares). Los técnicos de MIT le incorporaron contenidos y software diseñados para un aprendizaje alegre, colaborativo y autodidáctico.

El primero en adoptar este proyecto fue el ex guerrillero y ex presidente uruguayo, Tabaré Vázquez. A fines del 2009, y tras distribuir 380,000 unidades, había cumplido su promesa de que todos los niños y maestros de las escuelas públicas tuviesen su propia laptop. El éxito del proyecto llevó a que lo impulsaran Colombia, Perú, y, recientemente, Brasil. Donde se ha implementado ha subido la asistencia a clase, los niños han disminuido sus horas viendo televisión, y han mejorado tanto su ortografía —las máquinas les marcan en rojo los errores— como su nivel de comprensión lectora. Pero el cambio es más profundo, es que millares de niños, padres y maestros, se han abierto a las innovaciones y al mundo de las tecnologías. Han saltado de la edad media a la moderna, en tiempo récord.

Evidentemente, el programa ha tenido obstáculos. Uno de ellos ha sido la resistencia de algunos docentes, intimidados por la nueva tecnología e incómodos con su nuevo rol de facilitadores del aprendizaje. La solución ha sido capacitarlos mejor, hacer que utilicen las computadoras en su vida diaria, y diseñar remuneraciones ligadas al desempeño.

Nicaragua ya tiene algunas experiencias con el uso de estas computadoras educativas. El pionero ha sido Roberto Zamora, presidente de Bancentro. Su Fundación Zamora-Terán (www.fundacionzt.org) ha distribuido desde agosto del 2009 casi 7,000 laptops en 27 escuelas de todo el país, incluyendo la Costa Atlántica. Este año distribuirán 10,000 más y seguirán capacitando centenares de docentes. CISA-Agro, de la familia Baltodano, también ha distribuido laptops en sus escuelas y obtenido la colaboración de estudiantes de la Universidad de Pennsylvania para mejorar los softwares y sistemas de enseñanza. El Ministerio de Educación ha cooperado con estas iniciativas.

Aunque Nicaragua es pobre, el esfuerzo concertado del Gobierno, la empresa privada, y la cooperación internacional, podrían reunir los recursos que se necesitan para beneficiar con este programa a toda la niñez pobre del país (20 millones de dólares anuales —el 5 por ciento de los recursos del Alba— por cinco años). Si se le acompaña con una campaña de alimentación escolar e incentivos fiscales para quienes deseen donar, y si se incorpora una fuerte dosis de educación en valores, presenciaríamos la transformación educativa más eficaz de nuestra historia.

Ya el candidato Fabio Gadea ha incorporado esta idea a su plan de gobierno. Ojalá que los demás también lo hagan. De esta forma la iniciativa se convertiría en un plan de nación, apoyado por todas las fuerzas políticas y sociales. Los frutos serían extraordinarios. Los pobres ganan recibiendo láminas de zinc, chanchos y gallinas. Pero continúan siendo pobres. Con un buen aprendizaje, abierto a lo moderno, pueden dejar de ser pobres.

COMENTARIOS

  1. LUIS ARMANDO
    Hace 16 años

    Buen punto de vista, pero, para mejorar la educación es importante la colaboración del estado, las iglesias, las empresas privadas, y toda la sociedad nicaragüense, cooperación internacional, a partir de planes coordinados que conlleven a una mejora radical y horizontal de las escuelas en el sentido de mejorar la infraestructura, pero también la concepción tradicionalista que la mayoría de nuestros docentes tienen de la educación. Una revolución educativa nicaragüense de hecho no de pa

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