Cientos de huevos han sido contaminados con dioxina en Alemania, por lo que las autoridades han retirado del mercado éste y otros productos afectados. LA PRENSA/AP/Markus Schreiber

Escándalo por dioxina genera gran alarma

El escándalo de la dioxina cobraba ayer proporciones alarmantes en Alemania, tras el cierre de más de 4,700 granjas y explotaciones agroalimentarias a raíz de un riesgo de contaminación que el Gobierno sospecha tiene origen “criminal”.

BERLÍN/ AFP

El escándalo de la dioxina cobraba ayer proporciones alarmantes en Alemania, tras el cierre de más de 4,700 granjas y explotaciones agroalimentarias a raíz de un riesgo de contaminación que el Gobierno sospecha tiene origen “criminal”.

El ministerio alemán de Agricultura anunció el jueves por la noche el cierre preventivo de 4,709 granjas y explotaciones agroalimentarias en todo el país, aunque la gran mayoría de ellas se encuentra en Baja Sajonia (norte). Es en esta región, cerca de Hanóver, donde fue entregado en noviembre y diciembre lo esencial de las grasas contaminadas del grupo Harles und Jentzsch, que originaron el escándalo.

Las ventas de las 4,709 empresas involucradas, que son destinadas sobre todo a la cría de cerdos, están suspendidas hasta que se pruebe la ausencia de todo elemento contaminante en sus productos, indicó el ministerio. Ocho de los 16 estados regionales de Alemania están afectados por los cierres. Alemania tiene unas 375,000 granjas y explotaciones agroalimentarias.

Hasta 150,000 toneladas de forraje destinado al ganado han sido contaminadas, ha declarado el Gobierno alemán.

El ministerio de Agricultura se refirió ayer a “indicios que sostienen más bien” un origen criminal en el escándalo de contaminación. “Los indicios presentes sostienen más bien hasta el presente una alta dosis de accionar criminal”, dijo el portavoz del ministerio a la prensa.

Las dioxinas, residuos de la combustión, industrial o natural, han sido clasificadas como sustancias cancerígenas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su absorción en pequeñas cantidades no constituye un peligro inmediato, pero el cuerpo humano las elimina difícilmente.

Análisis de laboratorio publicados el jueves confirmaron una contaminación por dioxina de grasas alimentarias producidas por el grupo Harles und Jentzsch, con tasas hasta diez veces superiores a los 0.75 nanogramos por kilo permitidos por las normas.

La contaminación con dioxina de huevos ya había sido probada. Harles und Jentzch, grupo basado en Uetersen (Schleswig-Holstein, norte), entregó unas 3,000 toneladas de grasas contaminadas a una veintena de fabricantes de forraje.

Desde ahí, el seguimiento de los huevos contaminados llevó a Holanda, donde fueron exportados 136,000 huevos sospechosos, y a Gran Bretaña, país al que también se enviaron productos a base de esos huevos.

Ahora queda por establecer las responsabilidades del caso y la causa de la contaminación.

Según el diario Hannoversche Allgemeine Zeitung (HAZ), Harles und Jentzsch estaba al tanto desde marzo pasado de una contaminación en sus productos.

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