Después de un gustazo un trancazo, cita un viejo refrán. Durante las celebraciones navideñas se disfruta de diferentes platillos, elaborados con un sinnúmero de condimentos, que terminan intoxicando al organismo.
Según María Luz André, nutricionista y propietaria de Tulipanes Spa, muchas veces no somos conscientes de la cantidad de calorías que podemos llegar a consumir en esos días de fiesta.
Además asegura que en una sola cena navideña o de fin de año se pueden llegar a consumir la calorías equivalentes a cinco días normales de comida.
“En general comemos mal y nos movemos mucho menos de lo que nos haría falta. Lo que habitualmente llamamos enfermedad es solo un síntoma del estado de desequilibrio al cual hemos llevado a nuestro organismo”, dijo André.
La especialista explica que la tarea de depuración orgánica se potenciará enormemente al frenar al ingreso de nuevas toxinas y aporte de los nutrientes esenciales que faltan.
- Exógenas: son las de origen externo e ingresan al organismo a través de la respiración de gases de las fábricas, vehículos, humo de las chimeneas, de cigarrillos, entre otros la piel y mucosas a través de pinturas e insecticidas, y la vía digestiva al ingerir fármacos, alcohol, colorantes artificiales, carnes rojas en exceso, grasas, preservantes, entre otros.
- Endógenas: son sustancias elaboradas en nuestro organismo y pueden estar relacionadas con algunas enfermedades infecciosas, como la fiebre tifoidea, hepatitis, diabetes mellitus, entre otras.
- También el estrés y la ansiedad generan toxinas que de alguna forma son dañinas para la salud.
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Para hacer frente a semejante tarea, la especialista dice que el cuerpo dispone de varios órganos especializados en esta función como los intestinos, el hígado, los riñones, la piel, los pulmones, el bazo, entre otros y son los llamados emuntorios.
Cuando todos trabajan en modo normal y el volumen de desechos no supera la capacidad de procesamiento, el organismo se mantiene limpio y las células pueden funcionar correctamente. “Esto significa que estamos en presencia de un organismo eficiente y por ende una persona saludable, ágil y vital”, afirmó.
En cambio si los desechos superan la capacidad de los emuntorios y éstos empiezan a funcionar deficientemente, entonces el organismo comenzará a cargarse progresivamente de toxinas y el funcionamiento orgánico se irá degradando paulatinamente.
Algunos alimentos como las frutas y las hortalizas pueden permitirnos, así como la ingestión regular de agua, eliminar la saturación de grasas de nuestro organismo y a recuperar poco a poco el equilibrio.
EN RECUPERACIÓN
En nuestro país se acostumbra durante estas fiestas cocinar comida en grandes cantidades, con el propósito de compartirla con las personas que nos visitan.
Ante tanta comida en la casa terminamos repitiendo el menú de dos a tres días, hasta llegar a intoxicar nuestro cuerpo.
Para Gabriela Martínez, nutricionista de la Asociación Soya de Nicaragua (Soynica), la mejor opción para lograr que nuestro organismo se recupere de todas la indigesta ocasionada por las comidas navideñas se basa en abundantes líquidos, como agua, jugos o batidos de frutas naturales, así como caldos o sopas de vegetales.
“Es necesario tomar mucha agua, porque se necesita limpiar el organismo, unos 12 vasos de agua al día es muy importante y si se puede tomar mucho más es mejor todavía. Además estamos iniciando la temporada de verano y el cuerpo también necesita hidratarse”, dijo Martínez.
Agregó que debemos olvidarnos de consumir frutas frescas como: papaya, naranja, melón, sandía, mandarina, entre otros. También son necesarias las verduras frescas como tomate, pepino, lechuga, entre otros.
Si va a comer ensaladas que sea con poca sal, sin aditivos o aderezos, únicamente limón.
De igual forma Martínez aseguró que durante estos días es indispensable no incorporar muchas grasas, si es difícil dejar de comer las carnes, lo mejor es comer pescado y pollo, pero solamente una vez por semana.
También recomendó que como toda dieta para ser más efectiva debe ser acompañada de ejercicio físico, al menos tres veces por semana.
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