Por Edgard Rodríguez C.
Ir de un año a otro no debería pasar inadvertido, sobre todo si estamos claros de que la vida se compone de tiempo, y que ahí van inmersas nuestras ilusiones, sueños y desafíos.
En el plano deportivo, este 2011 debería ser el año en el que Vicente Padilla, a pesar de sus años y lesiones, desarrolle de una vez el potencial que se le ha proyectado desde sus inicios. La madurez podría ser el mejor agregado a su repertorio ahora.
Este debería ser el momento para cambios serios en Ricardo Mayorga, el controversial pugilista que nunca se percató del talento que había en sus puños y, en lugar de pulir sus virtudes, fortaleció sus deficiencias, mientras dilapidaba el tiempo. Y todavía conspira contra sí mismo, sin saberlo.
Ojalá este sea el año en el que ese estupendo pugilista que es Román “Chocolatito” González siga floreciendo y acumulando títulos en una carrera que podría ser brillante, siempre y cuando él así se lo proponga. Tiene el material. Vamos a ver si aún tiene la disposición para convertir talento en capacidad.
Este debe ser el momento en el que Wilton López consiga establecerse como un jugador de Grandes Ligas, pero no como esos que pasan tomándose una taza de café y que vienen luego por aquí, sino uno de esos big leaguers que dejan huellas y, sobre todo, un ejemplo para las próximas generaciones.
Qué tremendo sería que fuésemos testigos de la recuperación de Everth Cabrera, el corajudo chavalo de Nandaime que ha batallado contra lesiones y malas rachas en los últimos meses. Ahí está emitiendo señales alentadoras desde México, que ojalá sean el inicio de su resurrección como Grandes Ligas.
Y hay tantos deseos que tenemos sobre nuestros atletas como Douglas Argüello, Juan Carlos Ramírez y otros más, que luchan cada día para hacerse un lugar en la historia del deporte nacional, pero, sobre todo, desean un espacio en el corazón de los aficionados nicas, de donde nada los puede borrar.
Pero yo también deseo lo mejor a usted, que me presta su atención, sin la cual estas líneas se van al vacío. Todos debemos aspirar a ser mejores, no sólo los atletas. Pero ser mejor pasa por hacernos cargo de nosotros mismos, por cambiar estilos de vida y dar lo mejor que podamos en el ámbito en el que nos movemos. Ese es el nuevo reto.
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