Alejandro Pérez Fabbri

Cada familia es sagrada

“Dios, habiendo venido al mundo en el seno de una familia, manifiesta que esta institución es camino seguro para encontrarlo y conocerlo” .

                                         S.S. Benedicto XVI

En esta época del año donde el afán de comprar, lucir bien y competir por el mejor vestido es mas importante mirar hacia dentro del núcleo de nuestra sociedad como es nuestra familia.

La rutina, el consumismo y la pérdida de valores morales han convertido el matrimonio en una institución frágil y descartable, al extremo que un grupo de sociólogos europeos ha propuesto que el matrimonio civil tenga fecha de vencimiento de cinco años con opción a renovación de común acuerdo con los contrayentes.

En Europa en el año 2008 se produjo un divorcio cada 31 segundos.

Estados Unidos tiene mayor índice de divorcios, seguido de España, donde hubo un incremento de 205 por ciento al pasar de 36,072 divorcios (1998) hasta 110,036 ( 2008).

En Nicaragua hubo 2,271 divorcios en 2005 y en el año 2006 subió a 2,473 sin contar las separaciones por mutuo acuerdo entre las parejas de unión libre.

El estudio del Instituto de Política Familiar (IPF) concluye que por cada dos matrimonios europeos uno acaba roto mientras hace veinte años era uno de cada cinco.

Eduardo Hertfelder, director del IPF señala que: “las cifras hablan de miles de tragedias personales, familiares y sociales, ante las cuales no es legítimo seguir pasivos, suponiendo un reto prioritario para la sociedad , porque cada familia que se ve abocada al divorcio debe considerarse un fracaso de la sociedad por no haberla sabido o querido ayudar”.

La construcción y renovación de hogares cristianos es una respuesta apremiante a este grave mal del divorcio que amenaza con destruir las bases sociales de nuestros países, matrimonios ejemplares como el de don Alejandro Pérez Alonso y doña Paulita Arévalo que dieron once hijos profesionales de gran prestigio y ejemplo de amor familiar son muestra de que si se puede construir una relación sólida capaz de vencer las dificultades del mundo apoyados en el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret.

La mayoría de parejas sin madurez emocional rompen vínculos ante la primera dificultad sea ésta económica, alcoholismo, infidelidad, violencia, entre otras.

Solamente la fortaleza que brinda el amor ágape entre parejas maduras donde prive la fidelidad puede vencer la tentación del camino fácil del divorcio.

Nunca antes ha sido necesaria una renovación espiritual, filosófica y personal para fortalecer al matrimonio como institución base de la sociedad nicaragüense y enseñar a los más jóvenes que si se puede ser feliz en el matrimonio a pesar de las más difíciles situaciones socioeconómicas y de comprensión de pareja.

Si los cónyuges siguen aplicando la Ley del Talión, los hijos serán las víctimas permanentes de este mal.

Es imperativo un gran movimiento nacional inclusivo para enfrentar exitosamente el flagelo del divorcio.

Nuestra Santa Iglesia Católica que aglutina a más del 75 por ciento de la población nicaragüense tiene la mayor responsabilidad en esta noble tarea, junto a las iglesias protestantes en esta lucha por la vida matrimonial feliz.

Convencidos por nuestra fe cristiana que la familia es la primera iglesia doméstica con valores auténticos forjados por nuestras tradiciones católicas mediante la oración, asistencia regular a la Santa Misa y guiados por la Santa Biblia podremos vencer al mundo con el mensaje de amor eterno del Padre Celestial.

María Santísima, la Virgen Madre de la Iglesia y San José Patrono de la Familia nos cubran con su manto y bendigan a todos los matrimonios nicaragüenses sin excepción.

El autor es médico ginecólogo y obstetra.

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