BRASILIA / AP
Cuando Dilma Rousseff reciba el sábado la banda presidencial de manos de Luiz Inácio Lula da Silva, será un momento histórico para Brasil: el primer mandatario obrero entregará el poder a la primera mujer electa para gobernar el país.
Lula entregará el mando de la nación más grande de América Latina a su ex ministra y aliada en la cúspide de su popularidad, con la economía en crecimiento y una sólida posición internacional.
Pero detrás de un cuadro favorable emergen grandes desafíos para consolidar los avances económicos y sociales que permitan mejorar las condiciones de vida de la población, según analistas.
“No es fácil cuando se viene detrás de alguien tan popular”, comentó el analista político Mark Weisbrot, co-director del Centro de Investigación de Economía y Política en Washington.
“La economía es lo que hizo a Lula tan popular, en su período el ingreso per cápita creció 23% comparado con 3,5% de su antecesor. El salario mínimo creció 60% en términos reales, el desempleo cayó al nivel más bajo de la historia y se retomó la inversión pública. Los programas sociales aumentaron su popularidad entre los más pobres”, agregó.
A su juicio, si Rousseff mantiene y expande esas iniciativas no debe tener mayores dificultades para comandar los destinos de Brasil.
Lula -el más ferviente defensor de Rousseff- está convencido de que la futura presidenta tiene todas las condiciones para darle continuidad a su gobierno.
“Yo estoy altamente confiado en que Dilma montó un gobierno capaz de mejorar las cosas que se vienen haciendo”, dijo el lunes en un encuentro con periodistas.
Incluso anticipó que Rousseff será su candidata en los comicios de 2014 en caso de que ella decida disputar la reelección, un mensaje destinado a aplacar los rumores de que Lula aspirará a regresar a la presidencia ese año.
Weisbrot acotó otra ventaja de Rousseff: su sólida capacidad administrativa, el talento que llevó a Lula a nombrarla ministra de Minas y Energía en su primer mandato (2003-2006) y secretaria general del gobierno en el segundo (2007-2010).
“Ella tiene mucha experiencia administrativa, parece ser muy competente y tiene mucho conocimiento de cómo funciona el gobierno, en especial el sector energético”, dijo Weisbrot.
Para Lula, esas ventajas son la garantía de que Rousseff “tendrá éxito, y mucho éxito, en el gobierno”.
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