Por Esteban Pagán Rivera
Tomado de Primera Hora/ Puerto Rico
Entre los cientos de atletas que le han dado gloria al deporte puertorriqueño, el nombre de Roberto Clemente siempre sobresale entre todos. Por algo se considera al fenecido pelotero carolinense, cuya huella en el mejor beisbol del mundo ayudó a romper barreras y a abrirles las puertas a boricuas y latinos en las Grandes Ligas, el mejor deportista que ha dado nuestra isla.
Hoy, tanto en Puerto Rico como a nivel internacional, no faltan instalaciones deportivas, calles, escuelas que lleven su nombre.
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En vida, Clemente no sólo maravilló por sus increíbles habilidades y estadísticas en las 18 temporadas que jugó con los Piratas de Pittsburgh, sino por su lado humano, en el que siempre tuvo conciencia de poner los intereses de los demás por encima de los suyos.
Tan es así que murió cuando el avión en el que viajaba a Nicaragua, para llevar ayuda luego de un terremoto que devastó el país, cayó al mar el 31 de diciembre de 1972. Su cuerpo nunca fue encontrado y, desde ese entonces, nació un mito, una leyenda.
Pero hoy al cumplirse 38 años de su desaparición, el conocimiento sobre la vida de Clemente ha comenzado a menguar, sobre todo en las generaciones más jóvenes, quienes apenas le identifican como “un gran pelotero”, o la persona que da nombre a diversas instalaciones y estatuas alrededor del país. Son muchos los jóvenes que no conocen a fondo quién fue Clemente, ni siquiera a dónde se dirigía al perder trágicamente su vida.
“Tengo entendido que fue a ayudar a algo de un terremoto o algo así, pero no sé exactamente a qué país”, dijo un joven de 18 años que prefirió no dar su nombre durante un sondeo realizado por Primera Hora.
“Fue un pelotero ilustre de Puerto Rico que murió en un viaje haciendo una caridad por Puerto Rico. A África ¿no era?”, comentó otro joven de 24 años, graduado de bachillerato de la Universidad del Este, quien tampoco dijo conocer la gestión de Clemente. “Estadísticas así, no sé, ¿creo que era right field? Era bueno dando jonrones y no sé más ”, añadió.
Otro universitario de 18 años, estudiante de la Universidad Interamericana, reconoció a Clemente como “una persona que trascendió en muchos países”, pero también aceptó desconocer muchos detalles sobre su vida. “Sé que se está haciendo un movimiento para retirar el número de él. Es un gigante, no sé si era de Carolina. Murió camino a Colombia, ¿no?”, preguntó.
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