Antenor Rosales Bolaños, presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), está más que contento con el crecimiento económico del país en 2010, el que califica de “robusto”.
Para Rosales, el balance en materia económica alcanzado es positivo al estar cerrando el año con 4 por ciento de crecimiento y, por tanto, “debe ser de satisfacción para todos los nicaragüenses”.
Parecen darle la razón los resultados finales de los indicadores de exportación e inversión, que muestran el 30 por ciento de incremento. También el hecho de que el índice global del empleo muestre 5.88 por ciento de crecimiento y que en la zona franca se estén recuperando los puestos de trabajo, para sumar hoy 81 mil empleos, luego de haber perdido más de 20 mil durante la crisis.
Rosales anuncia un plan de estímulos para que “la senda del crecimiento de la economía siga”, enfocado en que los bancos mejoren las tasas de interés y hagan que el crédito sea accesible a los sectores productivos.
Reconoce, sin embargo, que 2010 no fue un año fácil, porque al BCN le tocó salvar el programa macroeconómico con el Fondo Monetario Internacional (FMI), frente a decisiones del presidente Daniel Ortega que contradecían el acuerdo, de lo que son testigos diferentes sectores empresariales.
EL PLAN CRÉDITO
Rosales, quien hasta ayer concedió una entrevista gestionada por LA PRENSA hace semanas, admite que está preocupado por el crédito. Al 20 de diciembre último, los depósitos en el sistema financiero nacional acumulan 3 mil 223 millones de dólares, pero el monto de los créditos es de 1 mil 15 millones.
¿Por qué los bancos mantienen demasiada prudencia aún cuando tienen exceso de liquidez?
Fundamentalmente representa una disminución de los márgenes de rendimiento, lo que se conoce como el rendimiento sobre activo y el rendimiento sobre capital.
Su carga es mayor desde el punto de vista de dónde sacar resultados, y eso tiene una explicación en el sentido que no siempre el agente económico sale beneficiado, porque si la mayor parte de los resultados provienen del crédito, y el crédito mantiene un comportamiento lento, la única manera de mantener los resultados positivos es incrementando la tasa o no disminuyéndola… Te presto siempre al 18 (por ciento) cuando una banca moderna debería tender a disminuir al 15 ó 14 (por ciento).
¿Pero si hay demanda, por qué la banca nacional no mejora ese interés?
Hay, en el sentido que unos sectores, el pequeño y mediano, que demandan financiamiento, pero también los bancos tienen su enfoque dirigido a determinados sectores económicos. Ahí hay una conjugación del famoso Movimiento No pago, de esa cultura de no querer cumplir con las obligaciones que han contraído.
En síntesis, yo me alerto en el sentido que la tasa de interés de los bancos no va a bajar y eso hace que el demandante de crédito sea conservador y decir “bueno, ¿voy a trabajar yo para pagarle al banco, nada más?”.
El hecho es real. La tasa no baja y obviamente es porque hay una posición de liquidez, que no le permite a los bancos generar tantas utilidades vía del aumento de los montos de créditos, aunque disminuyan las tasas de los créditos.
¿Cómo incidirá el BCN?
En la primera reunión del Consejo Directivo, en enero, vamos a abordar el asunto del encaje legal, por primera vez. Hemos mantenido el encaje legal determinado por la antigua Ley Orgánica (del BCN), no hemos hecho las reformas. Vamos a hacer uso de esa herramienta. Pero eso es sólo la política.
El Grupo Pellas espera que el nuevo dueño de BAC Credomatic “conservará y ampliará” lo que considera fue una “exitosa administración” junto con General Electric desde el 2005, que permitió convertir a ese banco en una de las más importantes redes financieras de la región centroamericana.
El comunicado añade que las empresas afiliadas al Grupo Pellas “continuarán aumentando y diversificando sus inversiones” en los países donde operan.
Esta transacción supone la mayor inversión del Grupo Aval Colombia en Centroamérica, porque la compra ascendió a 1,920 millones de dólares.
El presidente del BCN, Antenor Rosales, espera que haya un impacto positivo en el estímulo financiero con los planes de negocios de este nuevo grupo bancario en la economía de Nicaragua.
Preguntamos a Rosales qué cambios espera con el nuevo grupo bancario.
“Hace falta escuchar cuál va a ser la política empresarial, en el caso de esa entidad que fue adquirida. Pero es obvio que al igual que otros, como el Citi (Citibank) por ejemplo, que ha manifestado una tendencia clara de no sólo conservar el nicho de la tarjeta de crédito, sino que abrirse a otros nichos de mercados. Va a tener una incidencia clara y positiva, habrá que esperarla. Por eso creo que el año 2011 va a ser positivo. Se espera una mayor inversión”, explicó.
La adquisición del grupo financiero BAC Credomatic, por el Grupo Aval Colombia, responde a una estrategia de internacionalización de la región centroamericana.
Se asegura que la marca BAC Credomatic seguirá existiendo en Centroamérica, aunque se espera una modernización con la introducción de nuevos productos relacionados al crédito.
Las dos instituciones cuentan con representación en Colombia, Panamá, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala, México, Bahamas, Grand Cayman y Estados Unidos.
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También aquí los bancos tienen que participar en el sentido que sus planes de negocios coincidan en que hay que incrementar el crédito en el 2011.
Uno de los temores de los bancos ha sido la reforma a la Ley de Tarjetas de Crédito. ¿Es cierto que hay parte del compromiso con el FMI de no tocarla?

Yo siempre he sostenido que Nicaragua no puede permitir que ningún organismo le dicte sus propios asuntos internos. Existe un compromiso de política, que es en el sentido que mantengamos unas condiciones de mercado, en lo que se relaciona a las tasas de interés.
Pero eso no quiere decir que no podamos hacer los cambios que sean necesarios en la legislación, en materia de tarjeta de crédito o cualquier otra.
LA PLATA DE VENEZUELA
Se dice que por los fondos que entran de Venezuela, a la banca también le afecta la inflación.
No. La inflación fundamentalmente es por la incidencia (precios) de los alimentos.
¿La cooperación venezolana es o no deuda para Nicaragua? Se ha dicho que los fondos petroleros al final se van a tener que pagar.
Pero por qué. Lo tienen que pagar los que son deudores de esa deuda. El Estado no tienen por qué pagarlo, ni lo tenemos nosotros (BCN) registrado en el servicio de la deuda.
Por importación del petróleo, no. En nuestra balanza no aparece eso. No es posible. En eso yo soy bien categórico. El día que se deba, se tiene que registrar aquí e informar (al BCN).
¿Hasta dónde el BCN logra conocer cuánta plata realmente entra de Venezuela y cómo se maneja en el sistema financiero?
Por tres vías. Primero la información que como encargado de la política macroeconómica se tiene que recibir por la importación de petróleo y derivados; y la recibimos tanto de la Dirección General de Servicios Aduaneros, como del Ministerio de Energía y Minas, como del importador que está obligado a dárnosla.
La segunda fuente es la que brindan los bancos al Banco Central y a la Superintendencia de Bancos, en relación a la disminución o incremento de depósitos.
Aquí no es sigilo bancario, porque es comportamiento de los depósitos que están obligados a analizar qué peso tienen esos depósitos en ese banco y qué comportamiento tienen en su política crediticia. No puede un banco, que capte recursos en cuenta corriente, ponerse a hacer préstamos a 20 años con esa plata, si mañana se puede ir.
La tercer fuente está ligada a la balanza de pagos. Obligatoriamente las empresas, incluyendo Albanisa, Petronic, incluyendo cualquier otra, están en la obligación de darnos la información de las deudas que ellos tienen. Obviamente, ahí sí tenemos el registro que son deudas privadas.
¿Hasta dónde el BCN logra tomar acciones para que esa plata no presione a la banca de manera negativa?
Como política monetaria, el Banco tiene sus propios instrumentos que son el encaje legal, las normas financieras. Está reflejado igual en la Carta de Intenciones (con el FMI) que señala que el Gobierno tomará las medidas, para garantizar que los mayores depositantes puedan hacer pasar a los bancos por una situación compleja.
Caruna maneja mucha plata de la cooperación de Venezuela. ¿Hay riesgo de que no pueda manejarla bien?
Eso sería un riesgo crediticio de una empresa privada. El interés de nosotros es desde el punto de vista de supervisión, en que haya una garantía a los depositantes.
En el caso de esos recursos, no es esa nuestra preocupación, es por la incidencia que tienen en la economía. Por eso es que la monitorea el Banco Central. Cómo podemos explicarnos de que hay un crecimiento de las exportaciones pecuarias, cuando no hay un crecimiento paralelo del crédito en ese sector; es obvio que viene de ese financiamiento de Caruna a los ganaderos. Ahí estamos bien.
El bono solidario causó en su momento atraso en el entendimiento con el FMI. ¿Cómo se consiguió superarlo?
Siempre hemos trabajado en base a que con el Fondo (Monetario) discutamos políticas. Cuando se presentó esa situación, presentamos una política hacia la atención del Fondo que es referida a la masa salarial y qué comportamiento tenía (el bono) en relación al comportamiento de la economía, inflación, y a resolver un rezago que existe en los salarios de una parte del sector público.
Esa política nos condujo a una larga discusión que se expresó en la propuesta de reforma presupuestaria en el 2010 y de Presupuesto del 2011, en donde tuvimos que aceptar que las limitaciones de este año estuvieran dirigidas a lograr sólo un 7 por ciento en los salarios de Salud y Educación, y un 5 por ciento para el resto. Pero nunca hemos discutido meterlo al Presupuesto, no se lo aceptaría además.
¿Se va a poder pagar a futuro? Según la Ley Laboral, cualquier beneficio que se le otorga al trabajador por cierto tiempo al final se vuelve un derecho.
Pero no es del Gobierno (el pago), en las cifras del Gobierno no está. Nunca lo he discutido (con el FMI), qué va a pasar con el bono a largo plazo. Discutamos la política a largo plazo, qué pasaría si ese bono es constante, cómo se expresa en el crecimiento de la masa salarial y qué es lo que se puede monitorear.
Si hay un cambio de Presidente el próximo año ¿cómo harán para que no haya un problema de reclamo de los trabajadores?
Yo creo que la alternabilidad en el poder es una posibilidad en la democracia que tenemos en Nicaragua. El hecho de que cambie de gobierno o que se mantuviera éste, no implica para el Banco Central que el diseño de la ejecución de la cooperación venezolana cambia. En otras palabras, yo esperaría que si aquí una empresa que dice que es privada, se llama Caruna, que ha mantenido como resultado de sus operaciones en Nicaragua una decisión de otorgar un bono, a mí me parecería que con cualquier Gobierno debe mantenerlo.
Ésa es mi apreciación, porque si no, entonces estaríamos en una situación que no corresponde a lo que se explica, porque la explicación recibida es que, como resultado de sus operaciones, Caruna y el sector Alba (Alternativa Bolivariana para las Américas) está en capacidad de otorgar un bono.
Si es una empresa privada, en cualquier momento puede retirarse de Nicaragua. ¿A quién le quedaría, en ese caso, la responsabilidad de asumir el pago del bono?
Ahí sí que no pudiera darte una respuesta. El enfoque que he hecho siempre es que es una empresa que no es del Estado, pero digo, si entonces estamos trabajando aquí con unas empresas que sólo dependen del Gobierno de turno, entonces estaríamos en políticas no sólo limitativas, sino que no habría un diseño de carácter estratégico para mí, de carácter estratégico en una organización que dice que está financiando el crédito, que está financiando exportaciones, que está tratando de influir en el financiamiento nacional para garantizar exportaciones, como es el mercado venezolano.
¿Pero si cambian al presidente Chávez y el nuevo gobierno decide no cooperar más con Nicaragua a través de esta empresa?
Obviamente que eso replantearía cualquier análisis.
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