Lionel Messi y el Barcelona no pudieron hacer nada ante el Athletic. LA PRENSA/AP Photo/Manu Fernandez

Barcelona a medio gas

La máquina de futbol azulgrana, la misma que había fabricado hasta 39 goles en los últimos diez partidos, ha cerrado por vacaciones y el equipo más en forma del momento se tomó esta noche un respiro en la Copa del Rey y ya no volverá a actuar hasta el año que viene.

 

BARCELONA/ EFE

La máquina de futbol azulgrana, la misma que había fabricado hasta 39 goles en los últimos diez partidos, ha cerrado por vacaciones y el equipo más en forma del momento se tomó esta noche un respiro en la Copa del Rey y ya no volverá a actuar hasta el año que viene.

[doap_box title=»Gol anulado» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Una falta centrada de Xavi, un gol bien anulado por fuera de juego a Villa y un remate a bocajarro de Piqué que salió desviado fue lo más cerca que los azulgranas rozaron el gol.

Con el pitido final de Mateu Lahoz, los jugadores del Athletic celebraron el empate a nada como una enorme victoria. Saben que aún hay Copa.

[/doap_box]

El Athletic salió vivo del Camp Nou (0-0) y lo hizo sin acercarse si quiera a Pinto, pero también desdibujando a un Bara sin dar ni una sola patada: desde el orden, la colocación y la concentración de sus jugadores, una muralla infranqueable para los azulgranas durante los noventa minutos.

De entre ir a buscar al Bara o esperarlo atrás, Caparrós escogió esta segunda opción. Quizá porque la última referencia de un equipo que fue a jugarle a los azulgranas de tú a tú fue el Espanyol y se llevó cinco o tal vez pensando que en el torneo del KO, San Mamés puede pesar lo suyo el Día de Reyes.

Sea como fuere, el técnico del Athletic dispuso un once poblado de centrocampistas para obstaculizar las vías de creación, sobre todo interiores, de los de Guardiola: un equipo aguerrido, con las líneas muy juntas y con el pequeño Igor Martínez como sustituto del lesionado Llorente en punta.

El Barcelona, con Villa y Messi en el banquillo, dominó como en él es habitual desde el inicio, pero apenas se acercó con peligro a la meta defendida por Gorka Iraizoz, quien sólo tuvo que emplearse en tiros lejanos de Iniesta, Xavi y Bojan.

Aún más tranquilo estuvo Pinto en la portería azulgrana. Durante estos primeros 45 minutos y también tras la reanudación, porque el conjunto vizcaíno fue tan efectivo en defensa como romo en ataque, donde no se le contabilizó ni un solo tiro entre los tres palos.

Con el partido en punto muerto, tuvo que salir Messi al rescate de su equipo al inicio de la segunda mitad. Su entrada por Keita animó al público del Camp Nou, pero no rehabilitó el futbol —tan plomizo como el día que se vivió ayer en la capital catalana— de sus compañeros.

Poco después, Villa se unió a la causa al sustituir a un desasistido Bojan. El Barcelona metió un marcha más, pero su juego no alcanzó, ni de lejos, los niveles de fluidez exhibidos en el último mes y medio.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí