ÁRBOL NAVIDEÑO
En diciembre, aquellos que profesan el cristianismo desempolvan los elementos necesarios (a los que se suma por lo menos uno nuevo, por tradición) para armar el arbolito de Navidad, un ritual que aún continúa uniendo a las familias y que marca el inicio de un proceso que acaba, en la mayoría de los casos, el 6 de enero del año siguiente cuando, tras la llegada de los Reyes Magos, se desarma el arbolito.
El árbol de Navidad tuvo su origen con la llegada de los primeros cristianos a Europa, los que se encontraron con que los habitantes locales celebraban el nacimiento del dios del Sol y la fertilidad, con la decoración de un árbol de hojas perennes en una fecha cercana a la Navidad cristiana. Esta planta simbolizaba el Universo, denominado Yggdrasil.
Como una más de las acciones de evangelización, los cristianos tomaron esta idea pero le cambiaron el significado. Según estiman los historiadores, fue san Bonifacio (680-754) quien en Alemania tomó un hacha, cortó uno de los árboles que representaba al Universo y plantó en su lugar un pino. Como era perenne, simbolizó con él el amor de Dios y lo adornó con manzanas (que representaban el pecado original y las tentaciones) y velas (“la luz de Jesucristo como luz del mundo”).
Se cree que el primer árbol de Navidad, como lo conocemos en la actualidad, se armó en Alemania en 1605.
NACIMIENTO
La palabra pesebre es de origen latino, viene de praesepe que significa pesebre, establo, caballeriza, corral, etc.
El origen de la palabra pesebre como sinónimo de nacimiento de Jesucristo ha causado cierta controversia, sin embargo es considerado un símbolo muy valioso de la Navidad, ya que es la representación más cercana del nacimiento del niño Jesús. Así mismo debe ser el sentido profundo del hogar, ya que a través de él contemplamos a María, José y el Niño que son la Sagrada Familia.
Su origen
La costumbre de reproducir el nacimiento de Jesús en imágenes se originó en el siglo XIII y fue por iniciativa de San Francisco de Asís, quien mientras predicaba por la campiña de Rieti, Italia, lo sorprendió el crudo invierno, haciéndole frente solo con unos harapos. Por fortuna se pudo refugiar en la ermita de Greccio. Era la Navidad del año 1223.
Ya protegido del frío, San Francisco de Asís comenzó a orar rodeado de aquella paz del bosque y meditando la lectura del evangelista san Lucas, cuando de pronto tuvo la inspiración de reproducir en vivo el misterio del nacimiento de Jesús en Belén. Dándose enseguida a la tarea de construir una casita de paja a modo de portal, en su interior puso un pesebre, trajo un buey y un asno de los campesinos del lugar e invitó a un pequeño grupo de ellos a reproducir la escena de la adoración de los pastores.
Posteriormente, la idea de reproducir el nacimiento se popularizó rápidamente en todo el mundo cristiano. Al principio se representaba con seres vivos, pero después se pasó a la utilización de figuras.

Se cree que el primer nacimiento con figuras se construyó en Nápoles a fines del siglo XV, éstas estaban elaboradas con barro. Por su parte Carlos III ordenó que los “Belenes” se extendieran y popularizaran en todo el reino itálico y español.
Con el pasar de los años, la tradición del nacimiento solo se quedó en pocos hogares, la gente le daba mayor importancia al árbol y las coronas. Hoy en día y poco a poco, la representación del nacimiento de Jesús ya sea con figuras de barro, yeso o cerámica, va recobrando importancia.
Figuras del nacimiento y su significado
Choza: Representa sencillez y humildad.
José: Hombre que inspira obediencia y fortaleza.
María: Representa la fidelidad y el amor a Dios, mujer compresiva y bondadosa.
El niño Jesús: Guía espiritual, que se aloja en el corazón del hombre para transmitirle su amor al mundo.
Buey: Su misión era mantener caliente con su aliento la cuna del niño Jesús. Sirve como ejemplo a los hombres, para que mantengan en sus hogares un ambiente cálido y amoroso.
Burro: Animal más humilde de la creación, motivo por el cual fue el elegido para acompañar a María y estar en el pesebre.
El ángel: Simboliza la bondad, el amor y la misericordia.
Tres reyes magos: A través de sus obsequios (oro, incienso y mirra) le muestran a Jesús su naturaleza real, divina, así como su sufrimiento y muerte.

Pastores: Representan la humildad, sencillez, servicio, ayuda y alegría de los humanos que cuidan con amor a su rebaño.
Ovejas: Significan obediencia y docilidad, inspiran confianza.
Musgo: Hierba que deja pisarse por todos los pies, sin importar su clase o posición.
Estrella:Significa renovación. Representa la luz inagotable y refrescante que disipa las tinieblas para darnos esperanza.
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