Por Gloria Picón y Lucía Vargas
Los Obispos guardaron silencio ayer, después de que el presidente Daniel Ortega desestimara que los robos de computadoras
a los prelados estén relacionados con un supuesto espionaje gubernamental.
Ortega afirmó que desde 2007 hasta la fecha son 2 mil 770 los nicaragüenses “con iguales derechos que los señores obispos” los que han sufrido el robo de sus computadoras.
Ortega ejemplificó con el caso del asesor presidencial Paul Oquist, de quien dijo le robaron su computadora conteniendo información gubernamental.
“No pusimos denuncia. Podíamos haber hecho una denuncia, un escándalo, yo podría decir: ‘Le robaron la computadora a Paul Oquist, hay que investigar a los yanquis, hay que investigar a los espías yanquis que están operando aquí en Nicaragua’. No se nos ocurrió hacer eso, simplemente ahí que investigue la Policía”, expresó Ortega el miércoles, durante la graduación de cadetes de la Policía Nacional.
LA PRENSA buscó ayer la versión de monseñor Jorge Solórzano, víctima del robo de computadora, pero el padre Mario Vega, vicario la Catedral de Granada, informó que el religioso viajó a la Isla de Ometepe a ordenar a nuevos curas.
Tampoco se pudo obtener la versión de monseñor Silvio Báez, otra víctima de robo, quien en días pasados comunicó su sospecha de que los “extraños” atracos se debieran a un plan de intimidación y espionaje contra líderes eclesiales.
Báez denunció que, en otra ocasión, fue objeto de intimidación por tres personas desconocidas que lo interceptaron en Managua, mientras viajaba con dos seminaristas.
La Policía Nacional capturó a la persona que robó una computadora a monseñor Solórzano. Las autoridades indicaron que el crimen fue por “lucro personal”.
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