Soluciones financieras

Esta semana se realizó en Panamá el Foro Soluciones de Financiamiento Inclusivo para la Mipyme en Centroamérica, con presencia de ministros y viceministros de economía, industria y comercio de varios países, agencias de cooperación, instituciones de investigación, universitarias y representantes del sector privado.

Esta semana se realizó en Panamá el Foro Soluciones de Financiamiento Inclusivo para la Mipyme en Centroamérica, con presencia de ministros y viceministros de economía, industria y comercio de varios países, agencias de cooperación, instituciones de investigación, universitarias y representantes del sector privado.

Se analizó la importancia de la profundización financiera (indicador que se mide dividiendo la cartera de créditos entre el producto interno bruto del país, o sea, que tan endeudadas están las empresas y personas en relación a su producción).

Japón tiene una profundización financiera de 300 por ciento, la Unión Europea de 164 por ciento, mientras que Latinoamérica de 60 por ciento, indicando que sería conveniente hacer crecer más la deuda.

Si bien es importante que exista financiamiento, también hay que pensar hasta qué nivel conviene que se endeuden las empresas y personas en relación a su capacidad de generar ingresos.

El elevado endeudamiento originó la delicada situación económica que afecta a los países más desarrollados. ¿Será que el menor nivel de endeudamiento de las economías latinoamericanas las ha protegido al nivel que han sido menos afectadas por la crisis?

Entre las principales restricciones de acceso a servicios financieros se mencionó que en general en Latinoamérica existen muy pocas líneas de financiamiento de mediano y largo plazo, que necesitan las empresas y personas para financiar sus necesidades de capital de inversión.

Existe poco financiamiento para la innovación, nuevas empresas, y para las pequeñas y medianas empresas (demasiado grandes para ser financiadas por instituciones de microfinanzas, y “demasiado pequeñas” o poco comprendidas, para ser financiadas por la banca tradicional, más concentrada en atender las grandes empresas y el crédito de consumo).

Experiencias exitosas de financiamiento para las mayorías en Latinoamérica muestran algunos elementos en común: Es necesario segmentar y entender mejor las necesidades de los distintos tipos de clientes (entender qué, cómo, cuándo y dónde usan las personas los servicios financieros, cómo es su realidad y qué limitaciones enfrentan).

Se necesita el compromiso de la alta dirección de “repensarse y reinventarse”, para volver a la esencia para la cual las instituciones de microfinanzas fueron creadas. Insistir más en la calidad, eficiencia e innovación.

El rol facilitador del Gobierno justifica sus intervenciones para corregir fallas (vacíos) de mercado, allá donde la rentabilidad social sea mayor que la rentabilidad económica o la rentabilidad privada sea incierto.

Se necesita promocionar el ahorro, en especial de los segmentos más pobres, reduciendo costos de transacción por medio de la tecnología.

También se requiere la masificación de los puntos de servicio mediante el uso de la infraestructura disponible (instituciones financieras existentes), utilizando además agencias corresponsales no bancarias.

Países como Colombia, Ecuador y Perú realizaron importantes avances con resultados positivos para las mayorías. Hay que saber capitalizar los avances de otras regiones adaptándolos a las realidades propias de cada país, sin necesidad de “reinventar el agua tibia”.

El autor es director de Promifin, programa financiado por la Cooperación Suiza en América Central.

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