Moscú/EFE
El presidente ruso, Dmitri Medvédev, exigió hoy encarcelar a todos aquellos que instigan el odio étnico, tras los violentos disturbios protagonizados en los últimos días por grupos de jóvenes radicales en Moscú.
«La instigación del odio étnico en nuestro país es un crimen muy grave. En otros países, esto puede pasarse por alto. Aquí, no. Ustedes saben cuántas etnias hay y qué importancia tiene la religión para ellas», afirmó Medvédev, citado por las agencias rusas.
Medvédev, que advirtió esta semana de que el racismo y la xenofobia «amenazan la estabilidad del Estado», subrayó que «los pogromos, las peleas y el vandalismo son todos crímenes».
«Insisto, éstas no son infracciones administrativas, sino delitos. Sus participantes deben ir a la cárcel. Hay que encerrarlos y no educarlos. La responsabilidad por esas acciones debe ser penal, no administrativa», apuntó.
El líder ruso recalcó que los radicales deben ser castigados, «independientemente de donde ocurran los sucesos, del lugar de residencia del infractor, sea moscovita o procedente de regiones sureñas o norteñas, vistan ropa deportiva o civil».
En la misma línea, el primer ministro ruso, Vladímir Putin, afirmó hoy que hay que frenar todas «las manifestaciones extremistas» sean quienes sean sus autores.
Putin indicó que los ciudadanos deben sentirse cómodos en cualquier región del país, «de modo que el caucasiano no tema salir a la calle en Moscú y ciudadanos de nacionalidades eslavas no tengan miedo a vivir en las repúblicas norcaucásicas».
La policía tomó ayer el centro de Moscú, detuvo a más de un millar de personas y tuvo que cerrar la Plaza Roja para sofocar choques étnicos entre grupos de ultranacionalistas y caucasianos.
Los caucasianos convocaron la víspera una manifestación para protestar por los ataques protagonizados el sábado pasado junto al Kremlin por ultranacionalistas y aficionados radicales al fútbol, que chocaron con las fuerzas antidisturbios.
Por ello, el Ministerio del Interior de Rusia anunció hoy que las medidas de seguridad para las vacaciones de Año Nuevo, que se prolongan del 1 al 10 de enero, serán reforzadas en previsión de intentos extremistas de desestabilizar la situación en el país.
La actual tensión étnica fue provocada por el asesinato a manos de un caucasiano de un aficionado del Spartak Moscú, el equipo más laureado de Rusia, durante una trifulca callejera.