Una conexión ilegal le quitó la vida. Josué Antonio Sotelo García, de 25 años, murió a causa de una descarga eléctrica, cuando conectaba ilegalmente la luz a una vecina que había contratado sus servicios.
Sotelo García tenía en sus manos un alicate, cuando al parecer rozó con su hombro otro alambre, y recibió la mortal descarga.
El muchacho estaba en una escalera, cerca del transformador —con líneas que tienen una tensión de más de 6 mil voltios— cuando los vecinos lo vieron desvanecerse. Comenzaron a gritarle, dicen quienes presenciaron el hecho, pero este no respondía.
Familiares del fallecido llamaron inmediatamente a Unión Fenosa para que enviara una cuadrilla y bajaran el cuerpo, que permanecía colgado en el poste del tendido eléctrico.
Héctor Sotelo García, hermano del fallecido, comentó que su padre, Luis Sotelo, les enseñó el oficio de electricistas y con eso se ganaban la vida. Además agregó que nunca antes en la familia les había pasado un accidente de ese tipo.
CULPA A VECINA
Ana García, madre del ahora occiso, lloraba inconsolablemente por la inesperada muerte del muchacho y culpaba a la mujer que había contratado los servicios de electricista de Sotelo. “Esa señora me lo vino a traer, sólo para que se muriera”, afirmó desconsolada. Luego de que trabajadores de Unión Fenosa bajaran el cadáver del muchacho, familiares se negaron a entregar el cuerpo al Instituto de Medicina Legal, pues ya conocían las causas directas de la muerte, pese a que efectivos policiales insistían en trasladar el cuerpo.
Los hechos ocurrieron ayer a eso de las 9:30 de la mañana, en el barrio Los Laureles Norte, propiamente de la terminal de buses de la ruta 111 una cuadra al Sur.
Pobladores que presenciaron el hecho dijeron que el muchacho cuando se subió al poste de luz no tenía medidas de protección, ni siquiera portaba guantes.
Héctor Sotelo, hermano del fallecido, dijo que el cuerpo no tenía señales de haber sido electrocutado, porque la descarga no tenía orificio de salida.
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