El papel de Nicaragua en la Conferencia de las Partes de la Organización de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático ( Cop 16) fue señalado como “positivo” por el coordinador de política climática de Greenpeace, Wendel Trío, cuya organización defiende intereses de medio ambiente.
- Haber alcanzado un acuerdo vinculante en la COP 16 no significa nada en comparación con lo que se necesita.
La delegación de Estados Unidos reconoció que las negociaciones están difíciles.
Ayer miles de indígenas marcharon por las calles de Cancún por un acuerdo satisfactorio.
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Nicaragua no está entre los países relevantes de la COP 16, pero forma parte del bloque de Alianza Bolivariana para las Américas (Alba), que, bajo el liderazgo de Bolivia, se ha hecho escuchar, según reportes que llegan desde Cancún, México.
El grupo Alba aparentemente está teniendo un papel conciliador a pesar de que aboga fuertemente por los derechos de los indígenas en sus propios bosques, en medio de grupos y países que están a favor y en contra del segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto.
ELOGIOS PARA EL ALBA
Al inicio el Alba era visto como un grupo radical, según declaraciones de Trío en México, pero su posición ganó elogios desde el sábado, cuando Bolivia reclamó que estos países debían ser escuchados, y poco después, cuando Japón, Canadá y Rusia resultaron con sus imágenes dañadas al anunciar su desacuerdo con la renovación del Protocolo de Kioto, el acuerdo mundial sobre cambio climático que pretende reducir las emisiones de carbono.
Nicaragua también estuvo en el lugar indicado cuando los miembros del Sistema de Integración Centroamericana ( Sica ), liderados por República Dominicana, impulsaron el primer acuerdo vinculante de estas reuniones, relacionado con la obligatoriedad de la educación sobre el cambio climático.
Hasta ahora Nicaragua parece haber hecho buenas alianzas en la cumbre del cambio climático, sin embargo, falta por conocer si logrará beneficios individuales.
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