Por segundo año consecutivo el Ejército de Nicaragua hace una exhibición de su armamento en el llamado “Parque de la Niñez Feliz”, lo que es una gran contradicción porque en la década de los ochenta, cuando los jóvenes fueron obligados a tomar las armas, fue una época de profunda tristeza para los niños, jóvenes y sus padres. Sin embargo, a las nuevas generaciones no se les están enseñando los horrores de la guerra, sino que se aprovecha su natural curiosidad para que crezcan pensando que las armas son juguetes divertidos y no lo que en realidad son: instrumentos de muerte. LA PRENSA/MIGUEL LORÍO