“Todo el arte de la guerra está basado en el engaño”.
Sun Tzu
Desde que dio inicio el conflicto acerca del dragado en el río San Juan de Nicaragua y cada vez de manera más clara, se evidencia que éste también ha sido un hecho manejado con una habilidad digna de un Joseph Goebbels, especialmente en la sustitución en la memoria colectiva de los nicaragüenses de las prioridades en la agenda política interna por la explotación de sentimientos patrioteros y “nacionalistas”, configurando y moldeando una nacionalidad castrada que está aceptando la sistemática destrucción del estado de derecho, la sistemática negación de los derechos civiles y políticos, la sistemática burla a que se somete al pueblo nicaragüense de parte de “honorables” ex magistrados amorales que hasta se dan el lujo de recitar lecciones de moral. Como que ya se nos olvidó que hace poco estallaban denuncias de escandalosos negociados con automóviles de lujo introducidos a Costa Rica por el hermano embajador del actual ex magistrado fáctico del Consejo Supremo Electoral. Y vino la presidenta Laura Chinchilla a Managua, exactamente el día en que los diputados y miembros de la Corte Suprema de Justicia estaban recluidos por los morteros de las turbas “justicieras” del rojinegro partido del chantaje nacional. Ese mismo —mal día— doña Laura vino a hacer una visita de cortesía al presidente de Nicaragua, misma que se realizó en el salón de protocolo del aeropuerto internacional luego de esa visita, en Costa Rica ni el diario La Nación ha publicado de nuevo noticias relativas a los tres automóviles de lujo ni mucho menos al estilo de vida del sultán que preside el CSE de Nicaragua. ¿Por qué? Habrá que preguntárselo a la presidenta tica pues luego de esos hechos estalló el conflicto en el río San Juan. ¿Qué hay de por medio?
Existen rumores de que un escándalo por tráfico de influencias en la anterior administración de Oscar Arias está a punto de estallar y que ambos mandatarios se cubren sus respectivas espaldas, allá por el prestigio del premio nobel, acá por el nuevo fraude que requiere como condición indispensable que las Misiones de Observación Electoral desaparezcan de nuestras demandas para una contienda electoral aceptable. Ya el cínico y “prístino” ex presidente del CSE nos quiere imponer sus inverosímiles “misiones de acompañamiento”.
Su CEELA creado ex profeso para validar el robo de la voluntad popular.
Lograr que la observación nacional e internacional deje de ser una exigencia de un pueblo que parece no percatarse que le están destrozando sus más elementales derechos electorales. Un pueblo que ya aceptó que le robaran una vez las elecciones municipales, que le remataran su derecho a elegir y a ser elegido, que, además y luego del más descarado fraude —tanto o más descarado que el propio presidente de hecho de ese poder (¿!?)— despojaron de sus alcaldías a garrote y bestialidad los pocos alcaldes no fruto del pacto espurio que nos mantiene maniatados.
La democracia en Nicaragua es este remedo de democracia. La libertad es una enferma mantenida en estado de agonía. Y el tema del río San Juan es providencial o estaba fríamente calculado. ¿Por qué este Gobierno no inició el dragado antes? Posiblemente porque el ritmo y los plazos más convenientes sean éstos, al final de un año preelectoral para ponernos a los “patriotas” a defender la Patria. Para que olvidemos las elementales demandas de condiciones aceptables cara a las próximas elecciones de noviembre 2011. Todo apunta a ese objetivo.
Si algo le está resultando tremendamente beneficioso a este Gobierno es la instrumentalización de la corta memoria histórica que parece caracterizarnos. Repito la frase ya conocida de uno de los políticos corruptos más representativos de nuestra adolorida y saqueada Patria: “Los reales quedan, la mala fama pasa”.
Si se consolida la estratagema de que somos víctimas ahora, pasaremos del San Juan al zanjón donde se enterrarán los sueños de una Patria libre y de una Nicaragua democrática y en paz.
Ver en la versión impresa las páginas: 14 A